

Agencias
Caracas, Venezuela. – Durante la operación militar relámpago de Estados Unidos en Venezuela entre la noche del 2 y la madrugada del 3 de enero de 2026, destinada a capturar al presidente Nicolás Maduro, miembros de la Delta Force habrían utilizado armas sónicas para incapacitar a los soldados venezolanos y cubanos que integraban su anillo de seguridad, según declaraciones de un testigo a la prensa estadounidense y difundidas por la Casa Blanca.
El operativo, autorizado por el presidente Donald Trump bajo la llamada “Operación Resolución Absoluta”, involucró 150 aeronaves —entre F-22, F-35, F-18, aviones de alerta temprana E-2 y bombarderos B-1— además de drones y otras unidades de soporte, con el objetivo de neutralizar cualquier resistencia. Pese a la magnitud de la misión, EE.UU. no reportó bajas, mientras que en Venezuela fallecieron más de 100 personas, según cifras del ministro del Interior, Diosdado Cabello.
Un testigo, guardia en la base militar de Caracas, relató que, durante el ataque, las fuerzas estadounidenses desplegaron lo que parecía ser un arma acústica de alta intensidad. “Sentí como si mi cabeza fuera a explotar por dentro. Todos empezamos a sangrar por la nariz, algunos vomitaban sangre y caímos al suelo, incapaces de movernos”, describió. Según su relato, los sistemas de radar y comunicación de la guardia se apagaron sin explicación antes de que los drones y los soldados altamente entrenados abrieran fuego.
Las armas sónicas o acústicas funcionan mediante ondas de sonido que afectan directamente al oído y al sistema nervioso, provocando vértigo, desorientación, ansiedad, náuseas e incluso lesiones internas. Algunos dispositivos conocidos como LRAD (Dispositivo Acústico de Largo Alcance) pueden emitir hasta 150 decibelios, suficiente para causar daño auditivo permanente. Sin embargo, los efectos descritos por la guardia venezolana sugieren que EE.UU. podría haber empleado un arma acústica más potente y concentrada, superior a los modelos conocidos hasta ahora.
Este tipo de tecnología se ha utilizado históricamente en control de multitudes y defensa, por ejemplo, por la policía estadounidense en protestas en Ferguson (2014) o en la cumbre del G20 de Pittsburgh (2009), así como en la frontera turca para disuadir a migrantes (2020-2021). En el ámbito militar, el sonido de alta intensidad puede incapacitar temporalmente a los oponentes sin necesariamente emplear fuego directo.
El Pentágono y la Casa Blanca no han confirmado oficialmente el uso de estas armas durante el operativo, aunque el testimonio compartido por la portavoz Karoline Leavitt ha sido presentado como evidencia indirecta de su empleo. La operación culminó con la captura de Maduro y su esposa Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Estados Unidos y se encuentran bajo custodia federal en Nueva York.
Expertos en armamento consideran que el uso de armas sónicas en este contexto abre debates sobre su legalidad y ética, dado que su potencia y efectos pueden generar daños graves incluso en personas no combatientes, y su despliegue en operaciones encubiertas podría considerarse una forma de guerra no convencional.
