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Xalapa se viste de fiesta popular: El Primer Informe de Rocío Nahle entre ovaciones, multitudes y una plaza que la arropó

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EL BUEN TONO
Xalapa, Ver.— Desde muy temprano, la capital se sintió distinta. El aire fresco de la mañana traía el sonido de pasos apresurados, risas, bandas de viento improvisadas y el murmullo constante de miles de personas que llegaban desde distintas regiones del estado para acompañar a la gobernadora Rocío Nahle García en su Primer Informe de Gobierno.

La ciudad amaneció vibrante, con ese ánimo colectivo que solo se genera cuando la gente siente que tiene algo importante que celebrar.

Una ciudad que despertó con propósito

Desde las siete de la mañana, la zona centro ya comenzaba a llenarse de vida. Camiones provenientes de Coatzacoalcos, Minatitlán, Orizaba, Córdoba, Tuxpan, Poza Rica y Veracruz arribaban con grupos decididos a ocupar un buen lugar en la Plaza Lerdo.

Muchos llegaban con playeras alusivas al movimiento; otros, con banderas, gorras y lonches preparados desde casa. Había familias completas, adultos mayores, jóvenes estudiantes y representantes de distintas comunidades, incluidos los 13 pueblos originarios que arribaron con trajes tradicionales y música que impregnó de color todo el ambiente.

La vibra era clara: era un día importante para Veracruz.

El corazón político del estado latiendo fuerte

La Plaza Lerdo, habitual escenario de protestas y encuentros ciudadanos, esta vez se transformó en un espacio de celebración. El escenario montado frente a Palacio de Gobierno lucía impecable, adornado con pantallas, flores y un despliegue técnico que anunciaba un evento de alto nivel.

A las 11:00 en punto, la plaza estaba llena. No había espacio libre: desde las escalinatas de Catedral hasta los jardines laterales, la gente se acomodaba como podía, algunos con sombrillas, otros bajo la sombra de los árboles. Todo para escuchar a la gobernadora.

Los invitados: respaldo político y institucional

Entre los invitados destacaron:

Víctor Rodríguez Padilla, director de PEMEX, en representación del Gobierno Federal.

Los gobernadores Salomón Jara (Oaxaca) y Eduardo Ramírez (Chiapas).

Alcaldes de diversas regiones.

Diputados y diputadas del Congreso local.

Magistrados del Poder Judicial.

Titulares de las secretarías estatales.

La presencia fue una señal clara de acompañamiento político y respeto institucional hacia el nuevo gobierno veracruzano.

La gobernadora y un mensaje que conectó

Cuando Rocío Nahle subió al estrado, la plaza estalló en aplausos. Decenas de banderas ondearon de manera simultánea. Era evidente que la multitud la respaldaba, y ese ánimo se mantuvo durante todo el discurso.

Nahle habló de:

La recuperación de la seguridad en varias regiones.
El orden financiero del estado, sin endeudar a Veracruz.
Obras carreteras y proyectos estratégicos ya en marcha.
Inversiones en salud y modernización de hospitales.
Programas para mujeres y jóvenes.
Impulso a la educación y rehabilitación de planteles.

Cada anuncio recibía gritos de apoyo, aplausos y muestras de entusiasmo desde todos los rincones de la plaza.

A diferencia de actos fríos o protocolarios, el de hoy tuvo un calor particular: la gobernadora logró conectar con quienes estaban ahí, logrando momentos emotivos cuando habló de justicia social, comunidad y del papel de Veracruz como un estado en transformación.

El lado menos amable: la vialidad

Como era de esperarse, el centro de Xalapa vivió un domingo complicado. Las calles Enríquez, Revolución, Zaragoza y Altamirano permanecieron cerradas por el operativo de seguridad, lo que generó desvíos en transporte público y tráfico pesado por arterias alternas.

Aun así, el ánimo no decayó. Muchos ciudadanos tomaron las molestias como parte del costo natural de un evento de gran magnitud. “Es por un día, y es por algo bueno”, decía una señora mientras avanzaba entre la multitud.

Un cierre que dejó buen sabor

Al finalizar el informe, la gobernadora se acercó a saludar, a tomarse fotos y a agradecer a quienes viajaron desde lejos. La gente respondió con aplausos y música; algunos grupos incluso improvisaron bailes mientras los contingentes se reorganizaban para el regreso.

La Plaza Lerdo, que minutos antes había sido un hervidero de voces y energía, quedó poco a poco despejada, pero con un ambiente que persistía: el de un día histórico, de esos que la gente recordará tiempo después.

Veracruz no solo presenció un informe: vivió una jornada en la que miles demostraron que siguen creyendo en un proyecto y en una gobernadora que, por lo visto hoy, cuenta con un respaldo popular más vivo que nunca.

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