

De la Redacción
El Buen Tono
ORIZABA.– La nueva clínica veterinaria municipal Mascori nació muerta. La ausencia de colectivos y rescatistas en la inauguración no fue casualidad: es el resultado directo del abandono, la negligencia y el maltrato que ha caracterizado al gobierno de Juan Manuel Diez Francos. La administración que permitió que animales de la UMA enfermaran, adelgazaran y murieran por falta de atención, hoy pretende posar como “defensora” del bienestar animal.
El evento inaugural, vacío y sin respaldo ciudadano, dejó al descubierto lo que la propaganda municipal intentó ocultar: Mascori no tiene legitimidad, ni operación real y no tiene confianza social. Sólo tiene un discurso.
Nadie sabe cuánto costó ni a dónde irán los recursos, no se informó el monto invertido ni el manejo económico de la clínica. No hay cifras, transparencia, reglas claras. Solo un edificio más para la foto.
Los precios contradicen, consulta: $100, seguimiento: $50, esterilizaciones: $300 perros / $250 gatos, sin considerar peso, condición o vulnerabilidad.
Para miles de familias esos montos no son accesibles. Menos cuando provienen del gobierno que presume “amor por los animalitos” mientras los deja morir en la UMA.
Contrario a animalistas, este negocio no cuenta con atención de emergencias, ni los fines de semana, operará de lunes a viernes, de 8:00 a 16:00 horas. El mensaje es claro: no avalarán hipocresías. Colectivos decidieron no asistir, ¿cómo respaldar a un alcalde que permite desnutrición en la UMA, jaulas cerradas, fauna en abandono y nada de esterilizaciones.
