

Tinta Ácida
El Buen Tono
Cada 28 de diciembre, en México y en varios países del mundo, se conmemora el Día de los Santos Inocentes, una fecha que hoy se asocia principalmente con bromas y engaños inofensivos entre amigos y familiares. Sin embargo, detrás de esta práctica popular existe un origen histórico y religioso que combina la tradición cristiana con costumbres festivas heredadas de España durante la época colonial.
El origen religioso de esta conmemoración se remonta al cristianismo primitivo y está ligado a la llamada Matanza de los Inocentes, un episodio narrado en el Evangelio de San Mateo. De acuerdo con el relato bíblico, el rey Herodes ordenó la ejecución de niños menores de dos años en Belén con la intención de eliminar a Jesús de Nazaret, a quien se anunciaba como el nuevo rey. Estos niños fueron considerados “inocentes” por no haber cometido pecado alguno, y su memoria comenzó a ser honrada por la Iglesia.
Durante varios siglos, el Día de los Santos Inocentes fue recordado como una fecha de luto y reflexión. No obstante, con el paso del tiempo, la celebración fue adquiriendo un tono distinto. En Europa, particularmente en España, existía una festividad conocida como “La fiesta de los locos”, caracterizada por bromas y desórdenes públicos, la cual fue prohibida por el rey Felipe II debido a los excesos cometidos por la población.
Según la historiadora Sonia Iglesias y Cabrera, autora del libro Navidades Mexicanas, desde los primeros años de la Colonia esta costumbre se adaptó en el territorio novohispano. Las bromas consistían principalmente en pedir prestado dinero u objetos pequeños, y al concretarse el engaño se recitaba la frase tradicional: “Inocente palomita, que te has dejado engañar, sabiendo que en este día, nada se debe prestar”.
Con el tiempo, la práctica de las bromas se popularizó y fue adoptada como una forma de convivencia social, dejando en segundo plano el origen trágico de la fecha. Monaguillos y niños comenzaron a protagonizar estas acciones como una manera de transformar el recuerdo doloroso en una jornada más ligera, manteniendo el carácter simbólico de la inocencia.
Actualmente, el Día de los Santos Inocentes se vive en México como una tradición cultural que se repite año con año. Aunque predomina el sentido festivo, especialistas y sectores religiosos señalan la importancia de no olvidar el significado original de la fecha, que busca honrar la memoria de quienes murieron no por Cristo, sino en lugar de Cristo, y reflexionar sobre el valor de la vida y la inocencia
