

Redacción
El Buen Tono
Fortín, Ver.— Pese al exhorto de las autoridades entrantes a cumplir sus obligaciones, Gerardo Rosales Victoria mantiene hasta las últimas horas el municipio convertido en un tiradero de basura. La Unidad Deportiva Eliezer Morales es solo una muestra: lo que debía ser un espacio de recreación hoy es un tiradero improvisado.
Pero el deterioro no termina ahí. En la zona se encuentran motocicletas de la extinta Policía Municipal completamente destruidas, arrumbadas como fierro viejo, una postal clara del saqueo y la negligencia con el patrimonio público que dejó la administración saliente.
Fortín no enfrenta una crisis fortuita, sino las consecuencias de un gobierno que se fue sin rendir cuentas, dejando calles sucias, bienes oficiales inservibles y un municipio a la deriva. El silencio de las autoridades contrasta con la evidencia del abandono.
Fortín es el reflejo de una administración que desapareció antes de concluir, dejando basura en las calles, chatarra en los patios oficiales y un vacío de poder que paga, una vez más, la ciudadanía.
