DE LA REDACCIÓN
EL BUEN TONO
Córdoba.– El primer cabildo de la administración encabezada por Manuel Alonso Cerezo se llevó a cabo sin discusión ni cuestionamientos, en una sesión que evidenció la ausencia total de oposición y de ejercicio deliberativo por parte de los ediles.
Durante la sesión, todos los puntos del orden del día fueron aprobados por unanimidad mediante votaciones económicas y a mano alzada. Nombramientos estratégicos y la asignación de comisiones se resolvieron en cuestión de minutos, sin intervenciones que profundizaran en los perfiles propuestos o en el alcance de las decisiones. Entre los cargos avalados se encuentran la Secretaría del Ayuntamiento, la Tesorería Municipal, el Órgano de Control Interno, la Comandancia Municipal, el Instituto Municipal de la Mujer, la Unidad de Transparencia y la Dirección de Obras Públicas. Cada propuesta fue presentada por el alcalde, se solicitó si existían observaciones y, ante el silencio del pleno, se procedió a la votación.
La falta de análisis resultó especialmente relevante tratándose de áreas sensibles como el manejo de recursos públicos, la fiscalización interna, la seguridad y la transparencia. Ningún regidor solicitó información adicional, expresó reservas ni planteó la necesidad de evaluar capacidades o trayectorias.
Posteriormente, el alcalde asignó las comisiones municipales con base en la Ley Orgánica del Municipio Libre. La distribución fue aprobada sin debate ni intentos de modificación, repitiendo el mismo patrón de unanimidad automática.
El desarrollo de esta primera sesión adquiere mayor peso frente a señalamientos públicos que vinculan al alcalde con estructuras del gobierno saliente y figuras políticas previamente cuestionadas. En ese contexto, la aprobación sin objeciones de la Tesorería y del órgano de control interno refuerza la percepción de un cabildo que actúa como acompañante del Ejecutivo, no como contrapeso.
Lejos de marcar un inicio de vigilancia institucional, el primer cabildo dejó la impresión de un órgano pasivo, dispuesto a validar decisiones sin ejercer su función de control y representación ciudadana.


