JavaScript must be enabled in order for you to see "WP Copy Data Protect" effect. However, it seems JavaScript is either disabled or not supported by your browser. To see full result of "WP Copy Data Protector", enable JavaScript by changing your browser options, then try again.
PUBLICIDAD
publicidad
PUBLICIDAD

AGENCIA

Internacional.- Las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras la captura de Nicolás Maduro, incluyeron un mensaje directo hacia México que ha sido interpretado como una advertencia política velada. “Somos muy amigos de Sheinbaum, es una buena mujer, pero los cárteles gobiernan México”, afirmó el mandatario, antes de rematar con un ambiguo “algo habrá que hacer con México”, frase que ha generado inquietud en distintos ámbitos, incluido el deportivo.

El señalamiento ocurre en un contexto sensible para el país, a menos de dos años de la Copa del Mundo 2026, que México organizará junto con Estados Unidos y Canadá. Aunque oficialmente no existe un pronunciamiento que ponga en riesgo las sedes mexicanas, el clima político y de seguridad ha comenzado a modificar el escenario.

Antes del sorteo mundialista realizado en diciembre pasado, Trump ya había advertido sobre la posibilidad de retirar sedes debido a problemas de inseguridad, incluso en ciudades estadounidenses como Los Ángeles, San Francisco, Boston o Nueva York, donde se disputará la final. No obstante, desde la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Futbol (Concacaf) se frenó cualquier intento de injerencia política. “Es el torneo de FIFA, jurisdicción de FIFA, FIFA toma esas decisiones”, declaró entonces Víctor Montagliani, presidente del organismo.

Durante ese mismo evento en Washington, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, entregó a Trump el Premio FIFA de la Paz, gesto que evidenció la relevancia que el organismo rector del futbol mundial concede a su relación con el gobierno estadounidense.

Sin embargo, en México surgieron nuevos elementos que han encendido alertas. El reciente ataque armado en Guadalajara contra un empresario, que dejó tres personas muertas, involucró al menos siete vehículos, más de 30 hombres armados y alrededor de 200 casquillos, en una balacera que se prolongó cerca de 15 minutos. El hecho ocurrió días después de un evento oficial relacionado con el Mundial en la sede de Jalisco.

Tras este episodio, desde las oficinas de la FIFA se enviaron cuestionamientos formales a los organizadores locales, solicitando información sobre el contexto de seguridad en la ciudad y las acciones que se implementarán en coordinación con las autoridades. Las respuestas, de acuerdo con versiones cercanas al proceso, serán clave para mantener la sede, especialmente ante la presión política proveniente de Estados Unidos.

A ello se suma que colectivos de búsqueda denunciaron el hallazgo de hasta 500 bolsas con restos humanos en las inmediaciones del Estadio Akron, inmueble designado como sede mundialista en Guadalajara, revelaciones que incrementaron la preocupación en torno a la seguridad del evento.

Hasta hace unas semanas, la posibilidad de que México perdiera sedes del Mundial 2026 era considerada remota. Hoy, con el endurecimiento del discurso de Trump, el contexto internacional marcado por el caso Venezuela y los cuestionamientos directos de la FIFA por la violencia, particularmente en Jalisco, el escenario ha cambiado. La certeza dio paso a la incertidumbre y, en el entorno mundialista, la respuesta ya no es un no contundente, sino un prudente “todo puede pasar”.

CANAL OFICIAL PUBLICIDAD