

Tinta Ácida
El Buen Tono
Córdoba.— El problema de los llamados “carros maceta” no sólo es una herencia de la administración pasada, sino una omisión que se mantiene y se normaliza bajo la dirección de Manuel Alonso Cerezo, quien lejos de marcar un rompimiento con el desorden, permitió la continuidad de funcionarios y prácticas que mantienen las calles de Córdoba invadidas por los vehículos que han sido abandonados.
La Policía Municipal quedó a cargo del capitán Luis Ángel Vargas Miranda, elemento de la Secretaría de Marina, mientras que el regidor segundo borracho y golpeador, Jorge Maximiliano Huerta Vázquez, asumió las comisiones de Policía y Prevención del Delito, Tránsito y Vialidad. Con estos nombramientos, la omisión no solamente persiste, sino que se consolida, pues hasta ahora no hay una sola acción visible para retirar las unidades abandonadas.
Calles y colonias de toda la ciudad siguen convertidas en auténticos estacionamientos del abandono. Durante 2025, Tránsito Municipal mintió sobre la aplicación de operativos; hoy, bajo la administración de Manuel Alonso, el problema continúa, confirmando que el cambio fue solo de discurso y no de fondo.
Lejos de corregir las irregularidades heredadas, el nuevo gobierno ha optado por tolerar el caos. No hay protocolos, no hay operativos y no hay resultados. Los “carros maceta” siguen en las calles mientras la autoridad guarda silencio, reproduciendo la misma corrupción que marcó al gobierno anterior.
