

AGENCIA
Internacional.- Rusia desplegó un submarino y otras embarcaciones militares para escoltar a un petrolero envejecido y sin carga que durante semanas ha intentado evadir el bloqueo impuesto por Estados Unidos a envíos de crudo relacionados con Venezuela, en un episodio que ha generado tensión en aguas internacionales.
De acuerdo con información difundida por autoridades estadounidenses, el buque, anteriormente identificado como Bella 1, ha sido seguido desde diciembre, cuando la Guardia Costera de Estados Unidos intentó abordarlo y confiscarlo como parte de las acciones contra embarcaciones vinculadas al transporte de petróleo sancionado desde y hacia territorio venezolano.
El petrolero logró evadir la interceptación y continuó su trayecto hacia el Atlántico oriental. Actualmente navega a unas 300 millas al sur de Islandia con rumbo al mar del Norte, según datos de posicionamiento marítimo.
Durante su huida, la embarcación cambió su identidad: Fue renombrada como Marinera y modificó su registro para quedar bajo bandera rusa, lo que complicó las acciones de las autoridades estadounidenses.
Funcionarios señalaron que el gobierno ruso solicitó a Estados Unidos que dejara de perseguir al buque, mientras que el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia reconoció que sigue la situación con preocupación.
Por su parte, el Comando Sur de Estados Unidos afirmó que se mantiene preparado para apoyar a las agencias federales en acciones contra buques sancionados y actores que operen en la región de América Latina y el Caribe, sin hacer referencia directa al despliegue naval ruso.
Este incidente ocurre en un contexto de creciente presión internacional sobre Venezuela. El mismo día, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un plan para refinar y vender hasta 50 millones de barriles de petróleo venezolano que permanecían varados debido al bloqueo, lo que evidencia una nueva etapa en la estrategia de Washington respecto al crudo del país sudamericano.
