

De la redacción
El Buen Tono
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, analiza nuevamente la posibilidad de hacer una oferta para adquirir Groenlandia, una propuesta que ha generado rechazo inmediato tanto en la isla como en Dinamarca, país que mantiene la soberanía sobre el territorio ártico con estatus semiautónomo.
La Casa Blanca confirmó que el tema es debatido de forma activa dentro del equipo presidencial. La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, afirmó que Trump considera que la adquisición de Groenlandia sería estratégica para los intereses de Estados Unidos, al considerar que fortalecería la seguridad en el Ártico frente a la presencia de Rusia y China en la región.
Las declaraciones han causado conmoción en Dinamarca y entre aliados europeos, luego de que Trump se negara de manera reiterada a descartar el uso de la fuerza para apoderarse de la isla, una postura que ha sido duramente cuestionada a nivel internacional.
Ante la creciente tensión, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, confirmó que sostendrá reuniones la próxima semana con representantes daneses, encuentro en el que también participará el gobierno de Groenlandia. La ministra groenlandesa Vivian Motzfeldt fue tajante al señalar que no se puede discutir el futuro de la isla sin la participación directa de sus habitantes.
En el Congreso de Estados Unidos, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, aseguró que no tiene conocimiento de planes para el envío de tropas a Groenlandia y sostuvo que, por ahora, se buscan canales diplomáticos. No obstante, reconoció que no fue informado previamente sobre la reciente operación estadounidense en Venezuela que derivó en la captura del ahora depuesto presidente Nicolás Maduro, un hecho que habría fortalecido la postura intervencionista de Trump en política exterior.
Las amenazas de posibles intervenciones en otros países también han generado críticas dentro del propio Partido Republicano. El senador Thom Tillis, junto con la demócrata Jeanne Shaheen, advirtió que Estados Unidos debe respetar la soberanía y la integridad territorial del Reino de Dinamarca, subrayando la importancia de trabajar con los aliados y no en contra de ellos.
Desde Groenlandia, el primer ministro Jens-Frederik Nielsen reiteró que la isla no está en venta y que únicamente sus 57 mil habitantes tienen derecho a decidir su futuro. En la misma línea, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, alertó que un eventual ataque militar contra un país miembro de la OTAN tendría consecuencias graves para la alianza y la seguridad internacional construida desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Dinamarca, miembro fundador de la OTAN y aliada histórica de Estados Unidos, ha participado en operaciones militares conjuntas en el pasado. Sin embargo, la postura de Trump contrasta con la de administraciones anteriores, al mantener una visión crítica de la alianza atlántica. Este miércoles, el mandatario reiteró en su red Truth Social que Estados Unidos seguirá respaldando a la OTAN, aun cuando considera que otros países no responden de la misma manera.
La reactivación del debate sobre Groenlandia vuelve a colocar a Estados Unidos en el centro de una polémica internacional que pone a prueba sus relaciones con Europa y el equilibrio diplomático en una región estratégica del mundo.
