

De la redacción
El Buen Tono
Córdoba.- A un año de la renovación del Congreso, la red de control político y corrupción que rodea a Zenyazen Escobar García volvió a exhibirse con maniobras para imponer a su gente en municipios clave, pese al rechazo de la militancia.
Tanto el diputado como su operador Alex Contreras enfrentan desgaste, pues no son aceptados por las bases y recurren a patadas de ahogado para mantenerse rumbo a la reelección. En una reunión en Córdoba se nombró a Contreras coordinador de Morena en Yanga, con la encomienda de organizar y afiliar, decisión que generó molestia al pertenecer al grupo Maestros con Morena, subordinado a Escobar. Militantes señalaron que la imposición no fue legítima, sino inducida desde la cúpula, manipulando al dirigente estatal Esteban Ramírez Zepeta para asegurar espacios y desplazar cuadros con trabajo real.
Trascendió que Contreras intentó ser candidato y, al no lograr respaldo, fue reciclado en la estructura, reforzando la percepción de un movimiento forzado y sin apoyo social. Críticas internas apuntan que la estrategia busca apuntalar la reelección del diputado y abrir ruta a figuras del mismo bloque, como Cuitláhuac García, mediante control anticipado de municipios. El episodio confirmó el rechazo interno: ni Escobar ni Contreras tienen legitimidad y sus maniobras profundizan el desgaste y fractura de Morena en plena antesala electoral.
