

Agencias
Ciudad de México. – La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) envió este domingo a 300 elementos del Ejército mexicano desde Campeche hacia distintos estados del norte del país, en un despliegue que refleja la creciente tensión en la relación con Estados Unidos, tras las recientes declaraciones del expresidente Donald Trump sobre una posible intervención militar en México.
Los soldados, provenientes de la Trigésima Tercera Zona Militar y del Décimo Batallón de Infantería, abordaron dos vuelos tipo Boeing 737 desde el Aeropuerto Internacional “Ing. Alberto Acuña Ongay” de la capital campechana. El primer avión transportó a 145 elementos junto con dos jefes y tres oficiales a Tijuana y Baja California, mientras que el segundo vuelo trasladó a 142 soldados, un jefe y cinco oficiales hacia la misma región fronteriza. La ubicación exacta del personal dependerá de los requerimientos operativos de la Sedena, que los integrará en tareas de vigilancia y apoyo en distintos puntos estratégicos.
Esta movilización se suma a despliegues previos de militares y elementos de la Guardia Nacional provenientes de Campeche. En febrero de 2025, 500 efectivos fueron enviados a Tijuana y, en octubre del mismo año, soldados del Décimo Batallón se trasladaron a Culiacán, Sinaloa, para reforzar operaciones contra cárteles rivales. Parte de ese personal regresó en diciembre, y ahora vuelve a la frontera norte, consolidando la presencia militar en la región.
Aunque la Sedena subraya que el despliegue tiene un carácter preventivo, expertos señalan que la acción refleja la presión internacional y el riesgo de escalada en la frontera, así como la militarización creciente como respuesta a problemas estructurales de seguridad. La operación busca garantizar la vigilancia y proteger la soberanía nacional, en coordinación con autoridades locales y federales, sin que se espere un conflicto directo.
Analistas críticos advierten que mientras el despliegue fortalece la presencia militar, no sustituye soluciones a largo plazo para combatir el crimen organizado ni aborda las causas de inseguridad en la frontera. La tensión generada por declaraciones externas, como las de Trump, pone en evidencia la vulnerabilidad percibida de México frente a posibles escenarios de confrontación, dejando al país en una posición reactiva más que preventiva.
