

De la redacción
El Buen Tono
Orizaba.- La llegada de Yamel Paola Arroyo Herrera a la Regiduría Tercera del Ayuntamiento de Orizaba no fue producto del azar ni de una designación administrativa: fue resultado de una candidatura en planilla impulsada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el mismo instituto político que llevó a Hugo Chahín Kuri a la presidencia municipal. Y precisamente es ahí en donde hoy se concentra la crítica ciudadana: en el criterio político con el que el PRI armó su planilla ganadora.
Desde el 1 de enero de 2026, Arroyo Herrera, con apenas 18 años, se convirtió en la regidora más joven de Veracruz, generando un debate que va mucho más allá de la edad. La inconformidad social apunta a la ausencia de trayectoria pública, experiencia administrativa, formación política o trabajo comunitario visible que respalde su inclusión en un órgano colegiado de gobierno.
La pregunta que se repite en calles, redes sociales y comentarios políticos es directa: ¿Por qué el PRI decidió postularla?, ¿quién la propuso?, ¿con qué evaluación de perfil se le otorgó un espacio en la planilla?, ¿por qué se dejó fuera a jóvenes con preparación académica y compromiso social comprobable?
El malestar creció al viralizarse imágenes de 2023 de la funcionaria siendo menor con poca ropa, tras su toma de protesta, lo que cuestiona la seriedad en la construcción de la oferta política. Aunque es material privado, su difusión pone en duda la prudencia en la selección de perfiles.
Ciudadanos señalan directamente al alcalde Hugo Chahín Kuri, también electo en esa misma planilla del PRI, y exigen que explique qué criterios se usaron para avalar una candidatura tan cuestionada.
Mientras jóvenes en Orizaba estudian, trabajan y participan en su comunidad, el PRI eligió un perfil sin méritos visibles, enviando un mensaje claro: en esta política importa más la cercanía que la capacidad.
La ciudadanía exige transparencia, seriedad y respeto a la función pública. Orizaba necesita representantes con solvencia, ética y compromiso real, no figuras decorativas.
