

De la redacción
El Buen Tono
Apenas han transcurrido 12 días de la nueva administración panista en Huatusco y el panorama político ya dejó ver un guion conocido: las decisiones no se toman desde la silla del alcalde, sino desde fuera del Palacio Municipal.
Sin ocupar cargo oficial dentro del Ayuntamiento, Víctor Serralde habría ordenado el despido del secretario Mina Gasperín, un movimiento que confirma que en esta administración no necesariamente manda quien firma, sino quien opera. En su lugar fue designada Míriam Sofía Vallejo García, funcionaria con antecedentes en la administración pública.
Vallejo García proviene del Ayuntamiento de Zentla, durante la gestión de Rafael López Hernández. Ahí se desempeñó primero como Titular de la Unidad de Transparencia, con un sueldo de 14 mil pesos mensuales, y posteriormente fue ascendida a Secretaria Particular, con un ingreso de 30 mil pesos al mes.
Un dato que no pasó desapercibido es su vínculo familiar: Míriam Sofía Vallejo García es hija del Titular de Gobernación, Fidelidad Vallejo, una coincidencia que vuelve a encender el debate sobre los reacomodos y relaciones dentro del servicio público.
Mientras Serralde mueve piezas, decide despidos y acomoda perfiles, el alcalde Alberto Urcino Méndez Gálvez, conocido como “El Pollo Loco”, aparece únicamente en actos públicos, discursos y saludos protocolarios. El poder real, según se percibe al interior del Ayuntamiento, no despacha en Palacio, aunque sí entra y sale con total libertad.
La reconfiguración no se detendría ahí. De manera extraoficial, también se especula sobre el posible despido del tesorero municipal, lo que confirmaría que la administración entró en un proceso de reacomodo acelerado, aun cuando no termina de asentarse.
Doce días fueron suficientes para dejar un mensaje claro en Huatusco: no se trata de un gobierno nuevo, sino de una reedición con otros nombres, viejas prácticas y operadores conocidos. Mientras el alcalde sonríe y agradece, otros deciden, despiden y gobiernan. En este escenario, el cargo se gana en las urnas, pero el poder parece heredarse, negociarse o imponerse.
