

AGENCIA
Minneapolis.- La ciudad de Minneapolis vivió otra noche de violencia y enfrentamientos luego de que un agente federal disparó a un hombre en la pierna tras ser atacado con una pala y un palo de escoba, en un contexto de creciente indignación social por los operativos migratorios federales y el reciente asesinato de una mujer a manos de un agente de migración.
El incidente ocurrió la noche del miércoles, cuando el humo de gases lacrimógenos cubría una calle cercana al lugar del tiroteo. Agentes federales, equipados con cascos y máscaras de gas, dispersaron a una pequeña multitud, mientras manifestantes respondían lanzando piedras y artefactos pirotécnicos. El jefe de la policía de Minneapolis, Brian O’Hara, declaró que la concentración fue considerada una asamblea ilegal y ordenó a la gente retirarse del lugar.
El nuevo episodio de violencia se suma al clima de temor que se vive en la ciudad desde el pasado 7 de enero, cuando un agente federal mató de un disparo en la cabeza a Renee Good durante una operación migratoria. Desde entonces, las protestas se han vuelto recurrentes ante la presencia masiva de agentes del Servicio de Migración y Control de Aduanas (ICE) en las llamadas Ciudades Gemelas.
En medio de este escenario, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con invocar la Ley de Insurrección en Minnesota si las autoridades estatales, gobernadas por demócratas, no frenan lo que calificó como ataques de “agitadores profesionales” contra agentes federales.
A través de su red Truth Social, Trump afirmó que, de continuar los disturbios, recurrirá a esta medida excepcional para respaldar a los agentes de ICE, a quienes describió como “patriotas que solo están haciendo su trabajo”.
De acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional, el tiroteo del miércoles ocurrió luego de que agentes federales detuvieron a una persona originaria de Venezuela que se encontraba en Estados Unidos sin permiso de residencia. Según la versión oficial, el individuo huyó en su vehículo, chocó contra un auto estacionado y escapó a pie. Posteriormente, dos personas más se sumaron al enfrentamiento y los tres atacaron al agente.
“Temiendo por su vida y seguridad mientras era emboscado por tres individuos, el agente hizo un disparo defensivo”, señaló la dependencia federal. Las autoridades informaron que el hombre herido permanece hospitalizado con una lesión que no pone en riesgo su vida y que dos personas fueron detenidas.
El jefe policial Brian O’Hara indicó que el lugar del tiroteo se ubica a unos 7.2 kilómetros de donde fue asesinada Renee Good y confirmó que la versión policial coincide en gran medida con la ofrecida por Seguridad Nacional.
La crisis ha generado un choque abierto entre autoridades locales y el gobierno federal. El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, calificó la situación como “insostenible” y advirtió que la ciudad enfrenta una presencia federal cinco veces mayor que su propio cuerpo policial, integrado por unos 600 agentes.
Frey señaló que esta fuerza federal ha “invadido” la ciudad, generando miedo e ira entre los residentes, algunos de los cuales incluso exigen que la policía local confronte a los agentes de ICE, mientras los uniformados municipales continúan con sus labores habituales de seguridad pública.
El Departamento de Seguridad Nacional afirmó que ha realizado más de 2 mil arrestos en Minnesota desde principios de diciembre y aseguró que no dará marcha atrás en los operativos migratorios.
En el plano legal, una jueza federal dio plazo al gobierno de Trump para responder a una solicitud de suspensión de la represión migratoria en el estado. Durante la audiencia inicial, el asistente del fiscal general de Minnesota, Brian Carter, pidió una pausa en los operativos y advirtió que “la temperatura tiene que bajar”.
La jueza Katherine Menendez también analiza una demanda que cuestiona las tácticas utilizadas por ICE y otros agentes federales contra manifestantes y observadores, y se espera una resolución en los próximos días.
Antes del tiroteo del miércoles, el gobernador de Minnesota, Tim Walz, reconoció en un mensaje televisado que el estado atraviesa una situación de caos.
“Esto dejó de ser un asunto de aplicación de la ley migratoria hace mucho tiempo”, afirmó. “Lo que estamos viendo es una campaña de brutalidad organizada contra el pueblo de Minnesota por parte de nuestro propio gobierno federal”.
Mientras tanto, Minneapolis continúa en un estado de alta tensión, con protestas, operativos federales y un debate cada vez más profundo sobre los límites del poder federal, los derechos civiles y el uso de la fuerza en nombre de la política migratoria.
