

Laura A. García
El Buen Tono
Coetzala.- Una tienda ubicada en El Chico, municipio de Emiliano Zapata, fue la fachada de una red de facturas falsas que ocupó el exalcalde, Alejandro García Hernández, para justificar el desvío de recursos.
Según el lugar “Prestadora de Servicios” cobró 400 mil pesos del erario municipal, bajo el concepto de “asesoría” para el proceso de entrega-recepción.
Dicho proceso se acreditó con lo que presentó el excontralor, Jairo Maciel Lezama Pozos, y aunque nadie contratado por los exfuncionarios hizo el trabajo, sí cobró el dinero, dieron a conocer exempleados municipales.
“El cambio de administración se hizo entre el 30 y 31 de diciembre de 2025 y sólo con los funcionarios municipales”, expresaron.
Los involucrados en la autorización del pago y cuya firma aparece en el contrato fueron el exalcalde, Alejandro García Hernández; el exregidor Único, Marciano Colohua Coyohua; quien fungía como tesorero, Rafael Rodríguez Uribe; así como el exsecretario del ayuntamiento, Nabor Iván García Sánchez.
En conjunto avalaron y autorizaron el pago a la mencionada tienda.
La última factura fue para extraer fondos públicos, simulando un gasto legal para luego, distribuir los recursos entre los involucrados
Frente a estos señalamientos, el nuevo gobierno municipal negó que vaya a solapar las corrupciones que hubo en el pasado,
Se comprometió a revisar minuciosamente las operaciones financieras de la gestión anterior y a turnar toda evidencia de irregularidades a las instancias correspondientes, como la Fiscalía Anticorrupción y la Auditoría Superior del Estado.
Este compromiso responde, en parte, a la presión social.
“El pueblo pide que no haya impunidad”, afirmó un vecino de la cabecera municipal. “Estamos cansados de que los mismos de siempre se roben el dinero que es para obras, para servicios. Que se investigue y que paguen si hicieron algo mal”, añadió.
Mientras tanto, la tienda en El Chico permanece como un símbolo físico de una operación que, según las evidencias, drenó ilegítimamente las arcas de Coetzala.
Los ciudadanos esperan que este símbolo se convierta en la primera pieza de evidencia para lograr la justicia que necesitan.
