

De la redacción
El Buen Tono
La final de la Copa Africana de Naciones 2025/26 entre Marruecos y Senegal dejó una de las postales más impactantes del torneo, marcada por un violento choque de cabezas y un desenlace histórico en la prórroga que coronó a los Leones de Teranga como campeones continentales.
El momento que paralizó el estadio ocurrió al minuto 66, cuando el mediocampista marroquí Neil El Aynaoui y el defensor senegalés El Hadji Malick Diouf saltaron a disputar un balón en un saque de esquina y colisionaron con fuerza. El impacto provocó un profundo corte en la ceja de El Aynaoui, quien quedó tendido en el césped, visiblemente ensangrentado, mientras el cuerpo médico ingresaba de inmediato y el juego era detenido.
Tras varios minutos de atención, los médicos vendaron la cabeza del jugador marroquí y autorizaron su continuidad en el partido, una decisión que sorprendió a aficionados y comentaristas por la crudeza de las imágenes y la determinación del futbolista. El episodio se viralizó rápidamente y reavivó el debate sobre los riesgos de los golpes de cabeza en el fútbol y la aplicación de los protocolos de seguridad.
En lo deportivo, el partido fue un choque táctico de alto nivel. Marruecos, como anfitrión y favorito, intentó imponer condiciones con mayor posesión del balón, centros constantes y disparos desde fuera del área, pero se topó con una defensa senegalesa ordenada y con un Édouard Mendy determinante bajo los tres palos.
Senegal mostró paciencia y disciplina hasta encontrar su oportunidad en la prórroga. Fue entonces cuando Pape Gueye rompió el empate con un potente disparo de larga distancia que superó al portero marroquí, marcando el 1-0 definitivo.
Ese gol selló una victoria histórica y el tercer título continental para Senegal, que logró imponerse al favorito y escribir un nuevo capítulo dorado en su historia dentro de la Copa Africana de Naciones.
