

Laura A. García
El Buen Tono
Amatlán.- La aparición continua y creciente de socavones o sumideros en el lecho del río Atoyac generó alarma entre la población y autoridades de la región, debido a que filtran miles de litros de agua por segundo hacia el subsuelo.
Dicho fenómeno reduce drásticamente el caudal superficial del afluente, lo que pone en riesgo el abastecimiento para uso doméstico de más de 10 mil familias que dependen de sus aguas.
El representante de un grupo de activistas dedicado a la protección del río, Enedino González Nava, explicó que se trata de un efecto natural que es imposible detener desde hace algunos años.
Refirió que especialistas realizaron estudios al respecto y determinaron que el cauce del Atoyac atraviesa una zona con base de piedra caliza, un tipo de roca soluble que, con el tiempo y el flujo del agua, genera cavidades y colapsos en el suelo, lo que desvía parte de la corriente hacia el subsuelo.
“La formación de los socavones es una constante en esta zona del río, determinamos que el fenómeno puede reducir los niveles de agua superficial hasta en un 30 por ciento, lo que afecta la captación en los sistemas de distribución que surten a las comunidades”, precisó el entrevistado.
Destacó que el problema se agrava durante la temporada de estiaje, que tradicionalmente se extiende desde finales de febrero hasta mayo, cuando las lluvias escasean y el afluente depende de sus flujos base.
La pérdida de agua a través de los sumideros disminuye críticamente el volumen disponible para las tomas municipales y comunitarias, subrayó.
Hizo notar que la situación obligó a realizar un estricto racionamiento del líquido para distribuirlo.
Agregó que la disminución del caudal impacta en el consumo humano directo, pero también daña a la agricultura de subsistencia y al ecosistema ribereño.
Ante la imposibilidad de intervenir en el fenómeno geológico, González Nava consideró urgente que la población y las autoridades implementen y respeten medidas estrictas de racionalización del consumo.
Hasta el momento, se carece de proyectos de ingeniería a gran escala para desviar el cauce o sellar las filtraciones, dado el carácter natural, extenso y complejo del sustrato kárstico (de piedra caliza).
Consideró que la solución inmediata, por tanto, se centra en la gestión de la demanda y en buscar fuentes complementarias de abastecimiento para paliar la crisis durante los meses de menor lluvia en la zona.
