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AGENCIA

Internacional.- La Copa del Mundo 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, se ha visto envuelta en una polémica internacional luego de que en Alemania surgiera la posibilidad de un boicot al torneo, no por motivos deportivos, sino por razones políticas.

La propuesta fue planteada por Jürgen Hardt, portavoz de política exterior del bloque conservador CDU/CSU en el Parlamento alemán, quien sugirió que su país podría considerar no participar en la justa mundialista como una forma de presión diplomática hacia el gobierno de Estados Unidos.

De acuerdo con el legislador, esta medida respondería a la postura de Washington respecto a Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca, aliado estratégico de Alemania dentro de la Unión Europea y la OTAN. El interés mostrado por Estados Unidos en ejercer mayor control sobre la isla ha generado inquietud en Europa, donde se considera que cualquier decisión sobre su futuro corresponde exclusivamente a Dinamarca y a la población groenlandesa.

La posible amenaza de boicot surge como un gesto político para manifestar el rechazo a lo que Berlín considera una postura agresiva por parte de Washington. Aunque no se trata de una decisión oficial, el planteamiento ha generado debate tanto en el ámbito político como en el deportivo.

La FIFA, por su parte, ha reiterado en diversas ocasiones que el futbol debe mantenerse al margen de conflictos políticos. Su reglamento establece sanciones para las federaciones que se retiren de competencias oficiales sin justificación válida, las cuales pueden ir desde multas económicas hasta la exclusión de futuros torneos.

Para Alemania, avanzar en esta dirección tendría consecuencias importantes. Además del impacto diplomático, la Federación Alemana de Futbol podría enfrentar sanciones que afectarían a sus selecciones en todas las categorías, así como su relación con organismos como la FIFA y la UEFA.

El debate también ha llegado a la opinión pública. Una encuesta del Instituto INSA reveló que el 47 por ciento de los ciudadanos alemanes estaría de acuerdo con un boicot al Mundial si el conflicto por Groenlandia se intensifica, lo que refleja la división existente en la sociedad.

La posible ausencia de Alemania tendría un peso significativo en el torneo. La selección alemana es una de las más exitosas en la historia de los Mundiales, con cuatro títulos y una participación casi constante. Solo ha faltado en dos ediciones: 1930, por razones logísticas, y 1950, tras la Segunda Guerra Mundial.

En caso de concretarse un boicot, no se descarta que otros países europeos se sumen en respaldo a Dinamarca, lo que podría provocar un escenario inédito en la historia del futbol internacional, con la ausencia de varias potencias del continente.

Aunque por ahora no existe una postura oficial de la Federación Alemana de Futbol, el tema continúa generando debate y pone nuevamente sobre la mesa el uso del deporte como herramienta de presión política, en un torneo que históricamente ha buscado representar unidad y competencia deportiva por encima de los conflictos entre gobiernos.

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