

De la Redacción
El Buen Tono
ORIZABA.- Detrás de la fachada turística de Casavegas, la Unidad de Manejo Ambiental (UMA) del ayuntamiento de Orizaba es un escenario de negligencia extrema. Tucanes y guacamayas, especies de origen tropical, permanecen en jaulas a la intemperie, enfrentando temperaturas de hasta 9 grados centígrados sin refugios térmicos ni cortinas protectoras, lo que pone en riesgo inminente su supervivencia.
Tanto tucanes como guacamayas no están adaptados para el frío de la zona. Mientras que estas aves mantienen una temperatura corporal de 42°C, el municipio las obliga a resistir climas gélidos que les provocan estrés metabólico, erizado de plumas, letargo y el riesgo latente de hipotermia o infecciones respiratorias fatales.
En el caso de la guacamaya verde (Ara militaris), especie en peligro de extinción, el descuido es aún más grave: su rango de bienestar oscila entre los 21 y 27 grados centígrados. Exponerlas a menos de 10 grados es, en los hechos, una condena de muerte lentapor la falta de previsión y voluntad política.
Esto no es un simple “descuido”, sino una violación a la Ley General de Vida Silvestre. Como UMA, el ayuntamiento está obligado ante la Semarnat a contar con un plan de manejo que garantice un trato digno. Al fallar, la autoridad incurre en una falta que faculta a la Profepa a intervenir, asegurar a los ejemplares o incluso clausurar las instalaciones.
Asimismo, la Constitución de Veracruz, en su artículo 33, obliga a los ayuntamientos a prevenir cualquier forma de maltrato al reconocer a los animales como seres sintientes.
La ausencia de medidas básicas de protección evidencia simulación ambiental de la administración. Es urgente la intervención de las autoridades federales correspondientes.
