

Sandra González
El Buen Tono
Orizaba.- En pleno invierno, el Pico de Orizaba sigue a la espera de una nevada de importancia que permita una recuperación real de los mantos hídricos de la región. Aunque las bajas temperaturas nocturnas ya se han hecho presentes, estas no han sido suficientes para generar el punto de intercambio de humedad necesario para la formación de nieve, una condición clave para la recarga natural de acuíferos.
Contrario a la percepción generalizada de que “el volcán está nevado”, Ricardo Rodríguez Demenghi, coordinador del programa Salvemos al Pico de Orizaba, aclaró que la humedad indispensable no ha llegado al Pico de Orizaba. La diferencia es clara: el Cofre de Perote sí registra nieve gracias a su posición geográfica y a la dirección de los vientos provenientes del Golfo de México, que facilitan el arrastre de humedad. En el caso del Pico, las ondas frías han traído frío, pero no agua sólida.
Explicó que, hasta el momento únicamente se ha registrado una helada en lo que va del invierno, a pesar de las temperaturas bajas que se han sentido en distintos puntos de la región. Esta condición evidencia un invierno seco, insuficiente para detonar procesos de recuperación ambiental a nivel hídrico.
No obstante, aún existe expectativa. En las próximas semanas se prevé la llegada de nuevos frentes fríos. Si bien las previsiones meteorológicas no apuntan a descensos extremos que generen más heladas, sí abren la posibilidad de que se den las condiciones adecuadas para una nevada.
El umbral es claro y realista: con que la nevada supere los cinco centímetros, el beneficio ambiental sería significativo. Esa cantidad resulta suficiente para aportar humedad gradual, favorecer la filtración al subsuelo y contribuir a la recuperación de los mantos acuíferos que abastecen a comunidades enteras de la región de las Altas Montañas.
La expectativa no es menor. En un contexto de estrés hídrico creciente y de inviernos cada vez más irregulares, una nevada, aunque modesta, representa una esperanza concreta para el equilibrio ambiental del volcán más alto de México.
