

De la redacción
El Buen Tono
Orizaba.- La administración municipal que encabeza Hugo Chahín Kuri no sólo ha decidido ignorar un historial documentado de denuncias, señalamientos graves y órdenes judiciales que pesan sobre el capitán Alfredo Álvarez Valenzuela, sino que además lo mantiene y lo premia al colocarlo ahora como asesor en materia de seguridad, una posición que, aunque no es de mando directo, le permite seguir influyendo en las decisiones más sensibles del gobierno local.
Álvarez Valenzuela no es un funcionario desconocido ni un servidor público con trayectoria limpia. Su paso por corporaciones federales y estatales ha estado marcado por acusaciones de desaparición forzada, tortura, abuso de autoridad, acoso sexual y hostigamiento laboral, así como por episodios documentados de evasión de la justicia.
De director a “asesor protegido”
Tras su breve designación como director de Seguridad Pública Municipal en enero de 2026, la presión social y mediática obligó al ayuntamiento a moverlo de puesto. Sin embargo, lejos de separarlo, el alcalde Chahín lo reubicó como asesor, blindándolo en un cargo discreto pero estratégico, con acceso a información y capacidad de influencia.
Este cambio confirma que la administración no busca transparencia ni justicia, sino proteger a un funcionario señalado y mantenerlo dentro de la estructura municipal, pese a las órdenes judiciales vigentes y las denuncias acumuladas.
Órdenes judiciales y amparos convenientes
Desde 2014, Álvarez Valenzuela enfrenta una orden de aprehensión federal por desaparición forzada (causa penal 88/2014), además de expedientes en Guerrero por tortura y abuso de autoridad. En diciembre de 2024 obtuvo una suspensión provisional vía amparo, lo que impide su detención inmediata, aunque no cancela la orden.
El caso evidencia una decisión política: el ayuntamiento de Orizaba solapa y legitima a un funcionario señalado, enviando el mensaje de que en esta ciudad los antecedentes no importan si se cuenta con respaldo del poder.
