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De la Redacción
El Buen Tono

CÓRDOBA.— A la denuncia presentada este lunes por el periodista Rubén Darío, ante la Contraloría del ayuntamiento de Córdoba contra David Flores Cervantes, “El Gavilán”, le han dado el carpetazo, debido al cártel de protección política encabezado por el alcalde Manuel Alonso Cerezo, quien no solo impulsó su nombramiento, sino que calla frente a los señalamientos.
Al proteger a “El Gavilán”, el presidente municipal no solo ignora el clamor ciudadano, sino que firma un pacto de impunidad que entrega la seguridad vial a un personaje con un historial de extorsión y corrupción en Cancún, lo grave es que lo mantiene en un área estratégica como Tránsito Municipal.
El encubrimiento se sostiene también desde el Cabildo. El regidor segundo Jorge Huerta Vázquez, responsable de la comisión de Tránsito y Vialidad, ha sido señalado como operador clave para frenar cualquier consecuencia administrativa. Su papel ha servido para cerrar filas y blindar una designación que, desde el inicio, fue rechazada por amplios sectores ciudadanos.
Los antecedentes de Flores Cervantes refuerzan la gravedad del caso. Por su paso por Cancún, Quintana Roo, se le vinculó con prácticas de extorsión y cobro de cuotas, hechos que hoy cobran relevancia al quedar bajo su control el negocio de las grúas. Pese a ello, Manuel Alonso Cerezo decide sostenerlo en el cargo.
El mensaje para los cordobeses es claro, en este gobierno municipal el delito no se persigue, se protege con complicidad.

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