

De la redacción
El Buen Tono
Córdoba, Ver.- Tras consumarse la degradación del área encargada del fomento deportivo, al reducirla de Coordinación Municipal a una Jefatura, se encendieron alertas por las posibles repercusiones administrativas y operativas ante el Instituto Veracruzano del Deporte (IVD). Especialistas en gestión pública advirtieron que esta decisión no sólo refleja una falta de planeación, sino también un desconocimiento profundo de la administración municipal por parte del alcalde Manuel Alonso Cerezo y de su principal asesor, Luis Abella Alvarado.
En ese sentido, el reordenamiento jerárquico anula facultades estratégicas, como la posibilidad de celebrar convenios con el organismo estatal, limitando el acceso a apoyos, programas y recursos. De manera paralela, la modificación reduce la capacidad de interlocución del área, debilitando su posición dentro de la estructura municipal y restándole margen de acción en la definición de políticas públicas vinculadas al deporte.
A ello se suma el impacto directo en el personal adscrito, ya que la reclasificación obliga a todas las áreas subordinadas a descender de nivel, convirtiéndolas en jefaturas de oficina con percepciones económicas mínimas. Esta condición, señalaron conocedores del tema, precariza el funcionamiento interno y compromete la continuidad de proyectos que requieren una estructura sólida y con capacidad de gestión.
En este contexto, Ricardo Rincón Espinoza, exbeisbolista profesional, es señalado no sólo como el rostro visible de una instancia debilitada, sino como un funcionario que carece de conocimientos en materia de función pública. De acuerdo con fuentes internas, su papel se limita a fungir como un mero membrete, sin capacidad real de decisión ni control sobre el área que formalmente encabeza.
