

Efraín Hernández
EL BUEN TONO
Río Blanco, Ver.- El grupo político encabezado por el diputado federal por el distrito de Córdoba, Zenyazen Escobar García, dejó un escenario de quiebra financiera, opacidad y daño al erario en Río Blanco, luego de impulsar a uno de sus incondicionales a la presidencia municipal, quien utilizó el cargo para beneficiarse y ahora intenta evadir responsabilidades con un discurso de falsa pulcritud: Ricardo Pérez García.
El exmunícipe negó anomalías y presumió una entrega correcta; sin embargo, la realidad fue distinta. La alcaldía fue heredada con pasivos inflados, expedientes sin solventar y una caja prácticamente vacía, con apenas 27 mil pesos disponibles, reflejo del vaciamiento deliberado de los fondos públicos.
Ricardo Pérez García no llegó por méritos propios. Su arribo al poder fue resultado directo del respaldo político de Zenyazen Escobar García, integrándose a la estructura conocida como el grupo del “Zen”, señalada por utilizar ayuntamientos como botín, desviar partidas y simular controles administrativos bajo un esquema de protección mutua.
A lo largo de su mandato, el manejo financiero se distinguió por el desorden y la falta de transparencia. Aunque intentó deslindarse atribuyendo los adeudos a gobiernos pasados, lo cierto es que durante su periodo el quebranto se profundizó, mientras los servicios se degradaron y el compromiso económico del municipio se agravó.
