JavaScript must be enabled in order for you to see "WP Copy Data Protect" effect. However, it seems JavaScript is either disabled or not supported by your browser. To see full result of "WP Copy Data Protector", enable JavaScript by changing your browser options, then try again.
PUBLICIDAD
publicidad
PUBLICIDAD

*¿Y esa deuda en qué la invierten? Porque no hay hospitales ni medicinas, no hay escuela públicas decentes, tampoco hay maestros, las carreteras llenas de baches, la inseguridad que no la combate la policía más bien ya pasó a formar parte de la delincuencia organizada, estadios no hay, ¿entonces en qué se gastando ese dineral que están pidiendo prestado, porque no les alcanza lo que los mexicanos pagan de impuestos? Se lo roban y la muestra está en las raterías que están haciendo desde que Juan Martínez entró de alcalde y continúan ahorita Luis Abella, Vania López y Manuel Alonso.

AGENCIA

México.- El panorama económico de América Latina dio un giro significativo a inicios de 2026, luego de que el Banco Mundial revelara que México ha acelerado de forma notable su nivel de endeudamiento externo, colocándose cada vez más cerca de Brasil, la mayor economía de la región.

De acuerdo con el más reciente Informe sobre la Deuda Internacional del Banco Mundial, al cierre del último ejercicio México alcanzó una deuda externa de 591 mil 255 millones de dólares, una cifra que lo coloca muy cerca de los 605 mil 464 millones de dólares que adeuda Brasil. Este acercamiento no solo representa un dato contable, sino un cambio relevante en el perfil financiero del país y en la percepción de riesgo de su economía.

El reporte detalla que, a diferencia de Brasil —donde la banca comercial tiene mayor peso—, la deuda mexicana depende en gran medida de los mercados internacionales. El 85 por ciento de los pasivos externos del país se encuentra en manos de tenedores de bonos privados, mientras que el resto se distribuye entre organismos multilaterales y gobiernos extranjeros: 5 por ciento con el Banco Mundial, 5 por ciento con el Banco Interamericano de Desarrollo, 4 por ciento con la banca comercial y una fracción menor con países como Francia y Alemania.

Esta composición, advierte el Banco Mundial, expone a México a una mayor vulnerabilidad frente a la volatilidad de las tasas de interés internacionales. En ese contexto, el economista en jefe del organismo, Indermit Gill, alertó que los países en desarrollo no deben asumir que la mejora temporal del entorno financiero significa que la crisis ha quedado atrás.

“La acumulación de deuda continúa, a veces de formas nuevas y perjudiciales”, advirtió el funcionario, al señalar que México y Brasil son actualmente las economías emergentes que más recursos destinan al pago de intereses.

Tan solo en lo que va del actual periodo gubernamental, la administración de Claudia Sheinbaum ha destinado alrededor de 15 mil 100 millones de dólares al pago de intereses de la deuda, cifra que supera los 11 mil 500 millones erogados por el gobierno de Brasil en el mismo rubro.

A este escenario se suma que el pasado 5 de enero de 2026, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público solicitó 9 mil millones de dólares adicionales en los mercados internacionales, marcando un récord de colocación por tercer año consecutivo. Posteriormente, el 12 de enero, se añadieron otros 4 mil 750 millones de euros mediante instrumentos vinculados a objetivos sostenibles.

Aunque Hacienda sostiene que estas operaciones buscan adelantar financiamiento y dar mayor flexibilidad fiscal, el Banco Mundial insiste en que los gobiernos deberían priorizar el ordenamiento interno de sus finanzas antes de continuar recurriendo a los mercados de deuda.

Si bien México se mantiene como la decimotercera economía del mundo y Brasil ocupa el undécimo lugar, ambos países comparten ahora una carga financiera cada vez más pesada. Analistas coinciden en que, aunque el país conserva la confianza de los inversionistas, el alto costo de los intereses está absorbiendo recursos que podrían destinarse a infraestructura, salud o programas sociales.

La advertencia del Banco Mundial es clara: el margen de maniobra aún existe, pero no será permanente si el ritmo de endeudamiento continúa sin ajustes estructurales.

CANAL OFICIAL PUBLICIDAD

close