

De la redacción
El Buen Tono
Entre cámaras, peluches y un ambiente cargado de nostalgia, Japón se prepara para despedir a sus últimos pandas gigantes. Xiao Xiao y Lei Lei, los gemelos nacidos en 2021 en el zoológico de Ueno, en Tokio, regresarán esta semana a China, marcando el fin de una era: por primera vez en más de 50 años, el país se quedará sin pandas.
El domingo fue su última exhibición pública. Decenas de personas vestidas de blanco y negro, muchas con juguetes, pancartas y cámaras fotográficas, se reunieron desde temprano para verlos durante apenas un minuto, el tiempo máximo permitido por el zoológico. Mientras los visitantes contenían las lágrimas, los pandas mordisqueaban bambú con total calma, ajenos al drama humano que los rodeaba.
Aunque nacieron en Japón, Xiao Xiao y Lei Lei, como todos los pandas que viven fuera de China, siempre fueron considerados propiedad de Pekín. Su partida ocurre en un contexto de tensiones diplomáticas entre Japón y China, lo que reduce casi por completo la posibilidad de que nuevos ejemplares lleguen pronto al país.
Para muchos seguidores, la despedida fue profundamente personal. Michiko Seki, fanática de los pandas desde hace años, acudió con una camiseta temática y su cámara, la misma con la que fotografió a Xian Xian, la hermana mayor de los gemelos, antes de que abandonara Japón hace dos años. “Los pandas no deberían quedar atrapados en disputas políticas. Son animales que brindan consuelo”, expresó con nostalgia.
Los primeros pandas llegaron a Japón en 1972 como un regalo diplomático para celebrar la normalización de relaciones entre ambos países. Desde entonces, se convirtieron en celebridades nacionales, símbolos de ternura y también de diplomacia internacional.
La ausencia de los pandas no solo deja un vacío emocional, sino también económico. Especialistas estiman que el zoológico de Ueno podría perder hasta 128 millones de dólares anuales sin ellos. En el barrio, su imagen está por todas partes: galletas, estatuas, papelería, escaparates y hasta estaciones de tren.
“Son una estrella del barrio”, reconoce Asao Ezure, encargado de una tienda de recuerdos que se niega a retirar el letrero con caricaturas de Xiao Xiao y Lei Lei. “Creemos que volverán”.
