

Agencias
México.- El sarampión ha dejado de ser una enfermedad del pasado para convertirse nuevamente en una alerta sanitaria en México y el mundo. Su reaparición, registrada desde 2025 en distintos países, no obedece a una mutación del virus, sino a un factor ampliamente identificado por especialistas: la disminución en las coberturas de vacunación.
De acuerdo con expertos en salud, el principal riesgo del sarampión radica en su altísimo nivel de contagio. Juan Camilo Lozano Rodríguez, gerente de Planeación de Salud de AXA Keralty, explicó que una sola persona infectada puede transmitir el virus hasta a 18 o 20 personas, lo que convierte cualquier rezago en la vacunación en un detonador inmediato de brotes, especialmente en comunidades con esquemas incompletos.
La Secretaría de Salud detalla que el sarampión se transmite principalmente a través de gotitas de saliva al toser o estornudar, así como por contacto directo con secreciones respiratorias. Además, el virus puede permanecer activo en el aire y en superficies cerradas, lo que facilita su propagación en espacios concurridos como escuelas, transporte público y centros de trabajo.
Entre los síntomas más comunes se encuentran fiebre alta, congestión nasal, tos persistente, ojos rojos y llorosos, sensibilidad a la luz, manchas blancas en el interior de las mejillas (manchas de Koplik) y una erupción rojiza que inicia en el rostro y se extiende al resto del cuerpo. El padecimiento también provoca malestar general, cansancio y debilidad.
Especialistas advierten que subestimar el sarampión puede tener consecuencias graves, sobre todo en niños pequeños y personas con sistemas inmunológicos debilitados. Entre las principales complicaciones se encuentran neumonía, encefalitis con posibles secuelas neurológicas permanentes, diarrea severa, infecciones del oído e infecciones respiratorias secundarias. Incluso, se ha documentado que el virus puede debilitar el sistema inmunológico a largo plazo, dejando a las personas más vulnerables a otras enfermedades aun después de superar la infección.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reiterado que el sarampión sigue siendo una de las principales causas de muerte prevenible por vacunación a nivel mundial. Para evitar brotes, el organismo internacional señala que al menos el 95% de la población debe contar con el esquema completo de la vacuna triple viral (sarampión, rubéola y parotiditis), lo que permite generar inmunidad colectiva y proteger a quienes no pueden vacunarse.
Finalmente, los especialistas subrayan que la vacunación es una responsabilidad colectiva y una de las estrategias de salud pública más efectivas y costo-eficientes. “Cada persona vacunada corta una cadena de transmisión. El sarampión no es un problema del pasado; es una enfermedad prevenible que reaparece cuando la prevención falla”, concluyó Lozano Rodríguez.
