

Alejandro Aguilar
El Buen Tono
Córdoba, Ver.- La cifra de 1,500 entrevistas telefónicas que la consultora Tlacaelel afirma haber realizado en Córdoba para ubicar a su alcalde entre los mejor evaluados choca con la realidad de un municipio donde el reclamo “a mí no me preguntaron” es unánime.

El carácter absurdo de la encuesta se hace evidente al confrontar su cronograma con la realidad del calendario municipal. Realizada entre el 5 y el 16 de enero de 2026, esta medición pretendió evaluar la “aprobación ciudadana” de una administración que, al momento de las entrevistas, llevaba a lo sumo 16 días hábiles en funciones, un periodo materialmente insuficiente para implementar cualquier política o proyecto de impacto colectivo.
La metodología no transparenta su marco muestral, su cuestionario o cómo corrigió el sesgo de exclusión digital, por lo que opera como una caja negra.
Esta operación de imagen encuentra un terreno fértil en la personalidad pública del alcalde Manuel Alonso Cerezo. Su gestión, hasta ahora, se ha distinguido por una prioridad clara: la autopromoción narcisista mientras los problemas básicos del municipio esperan.
