

Adriana Estrada
El Buen Tono
Orizaba.- Tras los casos de bullying que se han registrado en las escuelas, existe un debate sobre la seguridad a través de la instalación de cámaras de videovigilancia en los planteles educativos, sin embargo la colocación de estos aparatos en escuelas de educación básica no es una decisión administrativa unilateral, sino un proceso que debe ser consultado y autorizado por la comunidad escolar, anteponiendo en todo momento la estricta protección de datos de los menores, señaló Osmany Cruz Enríquez, supervisor escolar de la Zona 40.
Explicó que, la privacidad de los infantes está protegida por ley, por lo que el uso de su imagen requiere de la autorización expresa de sus padres o tutores, quienes ejercen la patria potestad.
“Se debe de consultar siempre a la comunidad escolar para ver si están de acuerdo o no en la instalación de cámaras, ya que el uso de la imagen de los pequeños no está permitido si no es bajo la autorización directa de los tutores o padres de familia”, señaló.
El supervisor destacó que este cuidado se extiende también a los adultos que laboran en las escuelas, pues existen docentes que no están de acuerdo con la videovigilancia dentro de los planteles por la misma situación de la ley de resguardo de datos.
Refirió que, son pocos los casos en que la comunidad escolar ha solicitado este tipo de vigilancia, y para instalar las cámaras primero se sigue un protocolo riguroso, luego de que la decisión se tome en acuerdo con el director del plantel, el supervisor, y la asociación de padres de familia.
“Se tiene que consultar a la totalidad de padres de familia y se debe de realizar una autorización; se tiene que firmar una autorización para el uso de datos e imagen de los alumnos”, precisó.
Agregó que, todo esté proceso previo a la instalación de cámaras en los planteles se hace porque las cámaras pueden capturar los rostros de toda la comunidad estudiantil en caso de un incidente, y esa información está sujeta a protección, y de acuerdo a la Secretaría de Educación está prohibido compartir o hacer públicas fotografías con los rostros de los niños sin los permisos correspondientes.
“Puede ser que en algún momento, en la investigación de algún caso en particular, se observe a la totalidad de alumnos con sus rostros y todo, y pues eso lo tenemos vetado”, concluyó el supervisor.
