

De la Redacción
El Buen Tono
Región.- Veracruz registra tres casos confirmados de sarampión, de acuerdo con el informe de la Dirección General de Epidemiología con corte al 26 de enero, en un contexto nacional donde la cifra asciende a mil 194 personas enfermas.
De manera extraoficial, se conoció que dos de los casos se localizan en Orizaba y uno en Córdoba. En Orizaba, uno de los pacientes corresponde a un trabajador del Hospital de Río Blanco, quien se encuentra internado en el ISSSTE de Orizaba. Los pacientes estarían siendo atendidos en hospitales de la región; sin embargo, las Jurisdicciones Sanitarias número 7 y 6 no han confirmado oficialmente la existencia de enfermos, ni aparecen registrados en el boletín epidemiológico estatal, situación que ha sido confirmada por personal interno de los nosocomios.
Ante la detección de casos, hospitales de la zona acondicionaron áreas de urgencias para la atención y aislamiento de pacientes con síntomas compatibles con sarampión, con el objetivo de reducir riesgos de contagio.
El temor al contagio provocó un incremento en la demanda de vacunación, lo que derivó en que algunos módulos reportaran hasta el día de ayer no contar ya con dosis disponibles, de acuerdo con personal del sector salud.
A nivel nacional, la Secretaría de Salud mantiene 2 mil 824 casos probables acumulados en enero de 2026, de los cuales 50 corresponden a Veracruz. Jalisco encabeza la lista con mil 76 casos probables, seguido de Chiapas con 745.
El reporte epidemiológico indica que la mayor incidencia se concentra en infantes de 1 a 4 años, con mil 160 casos, seguido del grupo de 5 a 9 años con 90 casos. En población adulta, se registran 131 casos en personas de 50 a 54 años y 31 casos en adultos de 55 a 59 años. En este contexto, trabajadores del sector salud advirtieron que la reaparición del sarampión en municipios de la zona Córdoba–Orizaba evidencia el debilitamiento del sistema sanitario federal, el cual —señalan— es resultado de decisiones tomadas durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y mantenidas por la actual administración de Claudia Sheinbaum.
La eliminación de brigadas, recortes presupuestales y falta de supervisión en hospitales públicos fue consecuencia directa de políticas de austeridad que impulsó Andrés Manuel López Obrador, mismas que desmantelaron áreas estratégicas de prevención como en este caso las campañas de vacunación, cuyos recursos fueron destinados a la compra de votos en la pasada elección presidencial.
Productores del campo coincidieron en que el mismo patrón de desatención se replica en el sector agropecuario, donde la ausencia de vigilancia sanitaria ha permitido el avance de plagas y enfermedades, situación que atribuyeron al retiro de recursos federales, sin que hasta ahora la actual administración haya corregido el rumbo y que incluso en la actualidad no solo afectan al ganado con plagas como el gusano barrenador, sino también a la producción de aguacate.
Las fuentes señalaron que este deterioro institucional ha derivado en brotes sanitarios, desabasto de vacunas, riesgos para la población y pérdidas productivas, lo que refleja un retroceso en materia de prevención y control epidemiológico en el país.
