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Agencias

Ciudad de México.— La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para mediados de 2026, podría generar un nuevo periodo de presión e inestabilidad para la logística y el comercio exterior de México, debido a la incertidumbre arancelaria, posibles cambios en las reglas de origen y un mayor escrutinio en los cruces fronterizos, advirtió Luis Masse, vicepresidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Comercio Exterior (IMECE).

En entrevista con la agencia EFE, Masse explicó que, aunque la revisión formal se realizará a mitad del próximo año, desde agosto y septiembre de 2025 ya iniciaron consultas entre los tres países, mientras el llamado “Cuarto de Junto” trabaja de manera anticipada en el análisis de escenarios. Esta situación mantiene en alerta a la industria logística ante posibles afectaciones en los flujos comerciales.

Entre los principales factores de riesgo, el especialista señaló un entorno de “incertidumbre arancelaria”, con gravámenes en sectores estratégicos como el acero, aluminio y cobre, además de impuestos a automóviles, tractocamiones y camiones, lo que impactaría de manera directa al sector automotriz, uno de los pilares de las exportaciones mexicanas.

Masse anticipó que uno de los puntos centrales de la revisión volverá a ser la regla de origen. Recordó que con la transición del TLCAN al T-MEC el contenido regional en vehículos aumentó de 62.5% a 75%, y cualquier ajuste adicional obligaría a reconfigurar cadenas de suministro para mantener la certificación y el acceso preferencial al mercado norteamericano.

El reto, subrayó, no sólo radica en cumplir con los porcentajes, sino en encontrar proveedores regionales para componentes clave como motores, tren motriz o chasis, actualmente abastecidos fuera de Norteamérica, en línea con la estrategia de “reshoring” impulsada por Estados Unidos.

Asimismo, previó un endurecimiento en las revisiones y mayores exigencias de cumplimiento documental, lo que podría afectar la agilidad logística, especialmente en sectores que operan bajo esquemas de producción “just in time”. Esta situación, advirtió, incrementaría los riesgos de retrasos, costos de almacenaje y pérdidas, sobre todo en mercancías perecederas y cadenas de frío.

“El problema es la imprevisibilidad y la volatilidad”, alertó Masse, al exhortar a empresas y operadores logísticos a planificar escenarios y mantener un monitoreo constante de las negociaciones. Añadió que el impacto se sentirá con mayor fuerza en la frontera norte, donde podrían intensificarse las inspecciones relacionadas con seguridad, tráfico de fentanilo y migración.

En el ámbito interno, vinculó estos desafíos con recientes cambios en la legislación aduanera, como la manifestación de valor electrónica y una mayor rigidez en los controles, lo que obligará a las empresas a avanzar en su digitalización y a fortalecer la trazabilidad y materialidad de sus operaciones.

Como medidas de mitigación, recomendó certificaciones como Operador Económico Autorizado (OEA) y CTPAT, así como atender rezagos en infraestructura, seguridad carretera y simplificación de trámites, para mantener la competitividad de México como destino de inversión.

Finalmente, recordó que estos temas serán eje central del The Logistic World Summit & Expo 2026, que se realizará los días 18 y 19 de marzo en el Centro Banamex de la Ciudad de México, donde se debatirá también el futuro tecnológico del sector logístico.

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