

AGENCIA
Internacional.- El Mundial de la FIFA 2026 marcará un antes y un después en la historia del futbol, no solo por ser el primero en disputarse con 48 selecciones y en tres países anfitriones, sino por convertirse en el torneo más costoso jamás organizado, impulsado por un modelo de negocio cada vez más exclusivo.
En México, los accesos ya se cotizan desde 34 mil pesos y superan los 900 mil pesos en reventa para partidos de alta demanda, como el juego inaugural en el Estadio Ciudad de México, antes Azteca, advirtió el doctor Jorge Negroe Álvarez, académico del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana.
El especialista señaló que la FIFA no opera como una simple federación deportiva, sino como una empresa transnacional con enorme poder político y económico, con 211 asociaciones afiliadas, incluso más que los países miembros de la ONU. Ese poder se refleja en contratos que imponen condiciones extraordinarias a los países sede, como exenciones fiscales, control de perímetros urbanos, derechos exclusivos de explotación comercial, regulación de voluntarios y manejo de espacios públicos.
En el caso de México, explicó que existen investigaciones que evidencian cómo se han firmado convenios con la FIFA otorgándole amplias libertades, incluso en materia fiscal. No obstante, la coordinadora del Gobierno de México para la Copa del Mundo 2026, Gabriela Cuevas, aseguró que la administración de Claudia Sheinbaum redujo y reordenó varios compromisos heredados de gobiernos anteriores.
Negroe señaló que estos eventos implican fuertes inversiones públicas bajo el argumento de modernización, lo que deriva en procesos de transformación urbana enfocados en cumplir estándares internacionales. Esto, dijo, no solo implica mejorar infraestructura, sino también “blanquear” zonas enteras para ajustarlas a una imagen global, frecuentemente en detrimento de las comunidades locales.
El académico recordó que el Mundial 2026 ocurre después del escándalo conocido como FIFA Gate, revelado en 2015, cuando investigaciones en Estados Unidos destaparon redes de corrupción, sobornos y lavado de dinero dentro del organismo rector del futbol mundial. Ese episodio, afirmó, modificó el equilibrio de poder dentro de la FIFA y permitió a Estados Unidos incrementar su influencia.
Detalló que el proceso comenzó tras la disputa por la sede del Mundial 2018, cuando Rusia obtuvo la organización y posteriormente se destaparon las investigaciones financieras que derivaron en la caída de la antigua dirigencia del organismo. Desde entonces, la influencia estadounidense se ha consolidado, particularmente con el actual liderazgo de Gianni Infantino.
Negroe subrayó que, aunque la FIFA se presenta como promotora del deporte, sus principales patrocinadores son corporaciones como Coca-Cola y McDonald’s, cuyos productos están lejos de fomentar hábitos saludables.
En México, donde se disputarán 13 partidos, el académico advirtió que el Mundial ha acelerado procesos de intervención urbana alrededor del Estadio Azteca, especialmente en zonas como Santa Úrsula Coapa, donde vecinos han denunciado falta de consulta, riesgos al abastecimiento de agua y un modelo de desarrollo que prioriza la imagen del evento sobre las necesidades sociales.
Asimismo, señaló que en zonas como Tlalpan se han registrado desplazamientos y reubicaciones de personas, incluyendo trabajadoras sexuales, sin procesos claros ni información previa, lo que refleja el impacto social que puede generar un evento de esta magnitud cuando se privilegia el negocio sobre el bienestar comunitario.
El Mundial de 2026, concluyó, no solo será un espectáculo deportivo sin precedentes, sino también una muestra del poder económico y político que hoy ejerce la FIFA, así como de los costos sociales que asumen los países anfitriones.#ién “blanquear” zonas enteras para ajustarlas a una imagen global, frecuentemente en detrimento de las comunidades locales.
