

*Aunque Hugo Chahín Kuri lo removió de Comunicación Social, mantiene en la nómina municipal a un funcionario señalado por años de moches y desvíos a medios.
De la redacción
El Buen Tono
Orizaba, Ver.— La corrupción en el Ayuntamiento de Orizaba no es un asunto nuevo, pero sí uno que sigue acumulando nombres y omisiones. Román Rodríguez, quien se desempeñó durante años como coordinador de Comunicación Social y actualmente ocupa la Dirección de Embellecimiento Urbano, arrastra un largo historial de señalamientos por cobros ilegales y manejo discrecional de recursos públicos, sin que esto haya derivado en sanción alguna.
Durante las administraciones de Igor Rojí López y Juan Manuel Diez Franco, el entonces responsable de la comunicación institucional fue acusado reiteradamente por medios de comunicación de exigir “moches” a cambio de convenios publicitarios, además de apropiarse de recursos destinados a la difusión oficial. Estas prácticas, lejos de ser investigadas, fueron toleradas y normalizadas sexenio tras sexenio.
Con la llegada de Hugo Chahín Kuri a la presidencia municipal, Román Rodríguez fue retirado de Comunicación Social; sin embargo, no fue separado del gobierno local. Por el contrario, fue reubicado dentro del propio Ayuntamiento, a pesar de que el alcalde conoce los antecedentes de corrupción que lo persiguen. Esta decisión ha sido interpretada como un claro acto de encubrimiento o, en el mejor de los casos, de permisividad.
Desde su nueva posición, ahora se le señala de repetir viejas prácticas: presión a proveedores, autoasignación de trabajos de impresión y precios inflados que siguen sangrando el presupuesto municipal. La permanencia de este personaje en la estructura gubernamental exhibe que el combate a la corrupción, en Orizaba, es solo un discurso sin consecuencias reales.
