

AGENCIA
Hidalgo.- La región de Huichapan, Hidalgo, volvió a colocarse en el centro de la violencia luego del asesinato de un comandante de la Guardia Nacional (GN), quien fue privado de la libertad junto con otros tres elementos durante un operativo de vigilancia.
Los hechos ocurrieron la noche del viernes 30 de enero de 2026, cuando integrantes de la división de carreteras de la GN circulaban sobre la vía Palmillas-Huichapan, tras concluir un operativo contra el robo de combustible en los límites entre Hidalgo y Querétaro. De acuerdo con los primeros reportes, el convoy fue interceptado por un grupo armado que los sometió de manera violenta.
Las investigaciones preliminares apuntan a que el ataque fue una represalia directa por el aseguramiento de una pipa con hidrocarburo de procedencia ilícita en la autopista 57. Se estima que al menos 25 hombres armados participaron en la emboscada, según información difundida por medios locales.
Tras el reporte de la desaparición de los cuatro elementos, se desplegó un operativo conjunto en el que participaron fuerzas federales, Ejército Mexicano y corporaciones de seguridad de Hidalgo y Querétaro, quienes realizaron recorridos en comunidades cercanas para ubicar a los agentes.
Horas después, el comandante identificado como G. R. R. fue localizado sin vida en un predio baldío cercano a la comunidad de San Miguel Arcángel, en el municipio de San Juan del Río, Querétaro. El cuerpo presentaba impactos de arma de fuego y fue hallado bajo el puente de la carretera federal 45, en el tramo Portezuelo-Palmillas.
En tanto, los otros tres integrantes de la Guardia Nacional fueron encontrados con vida en una zona despoblada de la comunidad de El Sitio, ubicada en la franja limítrofe entre Hidalgo y Querétaro. Uno de ellos, identificado como E. A. P. M., presentaba una fuerte crisis nerviosa y recibió atención médica inmediata.
Hasta el momento, las autoridades no han informado sobre personas detenidas relacionadas con el homicidio y el secuestro de los agentes. Sin embargo, el caso se vincula directamente con las recientes acciones contra el huachicol en puntos considerados de alta incidencia delictiva como El Sitio, Tlaxcalilla y Cazadero.
La zona es señalada desde hace años como un corredor estratégico para la extracción y traslado ilegal de combustibles, donde grupos delictivos mantienen una fuerte presencia y capacidad de respuesta armada.
