

De la redacción
El Buen Tono
La esquiadora mexicana Sarah Schleper está a punto de escribir una página inédita en el deporte nacional e internacional. A sus 46 años, se convertirá en la primera mujer esquiadora en disputar siete Juegos Olímpicos de Invierno, pero más allá del récord, hay algo que le roba el protagonismo a la hazaña: competirá junto a su hijo, Lasse Gaxiola, dentro del mismo equipo mexicano.
“Estoy viviendo un milagro; fue algo difícil de lograr porque en la Selección Mexicana sólo había un lugar disponible. A sus 18 años, Lasse es un gran atleta y lo demostró”, expresó la deportista en entrevista con EFE.
Nacida en Colorado, Estados Unidos, y casada con el mexicano Federico Gaxiola, Schleper ha construido una historia de vida ligada a la nieve y a México. Su hijo prácticamente creció sobre los esquís. Antes de caminar ya se deslizaba en la montaña y a los cuatro años apareció, de forma simbólica, en una Copa del Mundo en Austria.
“Aprendí a esquiar antes que a caminar”, relata Lasse, quien ahora busca consolidarse en el alto rendimiento mientras comparte entrenamientos y competencias con su madre.
La propia Sarah recuerda con humor aquel momento en 2010 cuando, durante una competencia, cargó a su pequeño hijo y cruzó la meta con él. “Siempre hacemos bromas con que compitió en un Mundial a los cuatro años”, contó.
A punto de cumplir 47 años, la atleta mantiene un nivel competitivo pese a las limitaciones que enfrenta el esquí en México. Reconoce que el apoyo es escaso y que incluso carecen de servicios técnicos especializados, por lo que madre e hijo viajan constantemente por el mundo persiguiendo la nieve para entrenar en países como Austria, Italia, Argentina o Chile.
En los próximos Juegos Olímpicos de Invierno en Milano-Cortina d’Ampezzo, México estará representado por cinco deportistas: Sarah y Lasse en esquí alpino, Donovan Carrillo en patinaje artístico, y Regina Martínez y Allan Corona en esquí de fondo.
Schleper, quien obtuvo la ciudadanía mexicana en 2014, asegura sentir una conexión profunda con el país. Estos serán sus últimos Juegos como atleta de alto rendimiento, mientras su hijo inicia el camino.
La despedida de una madre y el comienzo de una nueva generación coincidirán en la misma pista, bajo la misma bandera, en una historia que ya quedó marcada como una de las más emotivas del deporte mexicano.
