

EL BUEN TONO
Córdoba, Ver.- En un impresionante despliegue de activismo legislativo… En papel, el diputado morenista Roberto Zenyazen Escobar García ha logrado consolidar una trayectoria digna de estudio: la de la simulación perfecta.
Con un récord de cuatro iniciativas presentadas y un rotundo cero aprobadas, el representante ha demostrado que en la LXXVI Legislatura se puede hacer mucho ruido y absolutamente nada.
Su portafolio de propuestas es un catálogo de lo prescindible. Mientras su distrito enfrenta problemas cotidianos, Zenyazen se ha dedicado a la alta ingeniería simbólica: Desde reformar la Constitución para un “lenguaje plural” -un tema sin duda urgente en medio de la crisis económica- hasta procurar los “Derechos de los Pueblos Afroamericanos” (sic), una noble causa, pero que evidencia un copy-paste conceptual geográficamente desubicado.
Su obra maestra reciente: Gestionar que una leyenda sobre los “Tratados de Córdoba” brille en letras doradas en San Lázaro. Mientras, los votantes esperan que su representante brille por resolver algo más que decoración parlamentaria.
Lo verdaderamente destacable no es su nula productividad legislativa, sino su impecable transformación en un profesional de la imagen y los acuerdos cupulares. Lejos del escritorio redactando soluciones, Escobar García se ha vuelto un asiduo de la foto protocolaria y el pacto político regional. Su curriculum ya no necesita iniciativas aprobadas; le basta con aparecer, sonreír y repartir compromisos en la sombra.
