

De la redacción
El Buen Tono
Si hay una familia que sabe transformar cualquier rumor en un fenómeno global, esa es la dinastía Kardashian-Jenner. Esta vez no se trata de un nuevo romance ni de un pleito familiar, sino del regreso de una teoría que lleva años circulando en redes sociales: la llamada “maldición Kardashian”.
El mito volvió a cobrar fuerza gracias a un reciente comercial protagonizado por Kendall Jenner, quien decidió enfrentar la polémica con humor. En el anuncio, realizado para una casa de apuestas con motivo del Super Bowl, la modelo aparece rodeada de lujos mientras ironiza sobre la supuesta mala suerte que persigue a sus parejas.
Con tono sarcástico, Kendall dice que su estilo de vida se debe a que apuesta en contra de sus propios novios deportistas… y siempre gana. Incluso remata bromeando con la idea de salir ahora con un jugador de futbol americano.
La teoría de la “maldición Kardashian” nació en internet y sostiene que los hombres que mantienen relaciones con Kim, Khloé, Kourtney, Kendall o Kylie terminan enfrentando crisis personales o caídas profesionales. Con el tiempo, usuarios han recopilado casos que parecen encajar con esa narrativa, aunque la realidad suele ser más compleja.
Uno de los ejemplos más mencionados es Kanye West, exesposo de Kim Kardashian, quien tras su divorcio enfrentó controversias que afectaron su carrera y negocios. Sin embargo, sus problemas ya venían de años atrás. Situaciones similares rodean a Lamar Odom y Tristan Thompson, exparejas de Khloé, así como a Scott Disick, ex de Kourtney, todos con historiales previos de adicciones o escándalos personales.
En el caso de Kendall, su historial con atletas ha alimentado aún más la teoría, aunque también existen contraejemplos, como Devin Booker, quien vivió uno de los mejores momentos de su carrera durante su relación con ella. Kylie Jenner también ha sido señalada por las polémicas de Travis Scott y Tyga, pese a que los hechos responden a decisiones individuales.
Más allá del chisme, el problema de esta supuesta “maldición” es el mensaje que transmite: responsabiliza a mujeres exitosas por los errores de hombres adultos, reforzando estereotipos y evitando asumir responsabilidades personales.
Por eso el comercial de Kendall resulta efectivo. En lugar de negar el rumor, lo convierte en broma y en estrategia de marketing. La modelo se apropia de la narrativa y demuestra que, en el universo Kardashian, incluso las críticas pueden convertirse en negocio.
Al final, no hay hechizos ni destinos trágicos. Solo decisiones, presión mediática y una historia que internet sigue contando porque vende. Y si algo ha demostrado esta familia, es que sabe sacar provecho de cualquier conversación.
