

Laura A. García
El Buen Tono
Amatlán.- Con fe, color y devoción, la comunidad católica de Potrero Viejo celebró la fiesta en honor a la Virgen de la Candelaria.
Las actividades principales tuvieron lugar en la Hacienda de la Candelaria, un inmueble con más de 200 años de historia donde se llevaron a cabo ritos religiosos y muestras de arte popular.
Los festejos comenzaron con la elaboración de tapetes hechos con aserrín pintado de colores, una tradición artesanal que este año plasmó motivos como flores, la imagen de San Judas Tadeo y de la Virgen de la Candelaria.
Dichos tapetes decoraron la entrada al lugar, fusionando el arte comunitario con la expresión de creer.
La celebración litúrgica central fue una eucaristía que incluyó la bendición de las imágenes del Niños Dios, que presentaron las familias, ataviadas con trajes blancos.
Dicha ceremonia tuvo lugar en el patio principal de la Hacienda, espacio que se encuentra al frente de la capilla que ayer se vistió de diversos colores y aromas.
En ese marco también se efectuaron ceremonias de bautismo.
La capilla de La Hacienda, cuyo interior se encontraba adornado con arreglos florales que perfumaban el ambiente, fue otro foco de la celebración, lugar al que ingresaron los mariachis para cantar las tradicionales Mañanitas a la Virgen.
En su interior destacó un retablo de madera tallada que, de acuerdo con la tradición oral de los pobladores, lo donó Carlota, esposa de Maximiliano de Habsburgo.
Los asistentes destacaron que, gracias al mantenimiento constante, esta pieza histórica se conserva en buen estado.
El evento congregó a vecinos de Potrero Viejo, pero también a feligreses de municipios aledaños, quienes acudieron para honrar a la patrona del lugar.
La combinación de historia, arte popular y ritual religioso convirtió la celebración en un encuentro comunitario y de preservación de las tradiciones.
