

Sandra González
El Buen Tono
Orizaba.- La reaparición de casos de sarampión en la región dejó al descubierto una realidad incómoda: mientras los bebés reciben protección anticipada con la llamada “vacuna cero”, un amplio sector de la población adulta, particularmente entre 20 y 45 años, arrastra esquemas de vacunación incompletos o inexistentes.
Las autoridades de Salud reconocieron que el esfuerzo preventivo se concentra hoy en los extremos de la vida. Por un lado, se aplica la vacuna cero a niñas y niños de 6 a 11 meses para una protección temprana. “Son el grupo más vulnerable”, explicó el jefe de la Jurisdicción Sanitaria VII, Mauro Irineo Vázquez Flores.
Por otro, el foco está en los adultos jóvenes, un segmento con rezagos importantes por omisión, desinformación o falta de acceso en el pasado. En contraste, las personas mayores de 50 años suelen tener inmunidad natural por haber estado expuestos al virus cuando era endémico, aunque no están exentos de acudir a valoración médica.
Las autoridades insistieron en no minimizar los síntomas de alarma —fiebre alta, tos, conjuntivitis y manchas en la boca— y en participar en las campañas de vacunación. La premisa es clara: la información y la vacuna siguen siendo la barrera más efectiva para evitar un brote comunitario.
