

De la redacción
El Buen Tono
Orizaba.- La trayectoria reciente de Alan Osorio Falcón en el servicio público confirma una constante: no logra sostenerse ni dar certidumbre en los cargos que ocupa. Luego de haber estado al frente del Registro Civil en Orizaba, con el cambio de administraciones tomó protesta como titular de la Unidad de Transparencia en el ayuntamiento de Córdoba, donde permaneció apenas un par de semanas antes de regresar nuevamente a Orizaba.
Ese regreso al Registro Civil fue igualmente efímero. Alan Osorio Falcón no duró ni tres semanas de vuelta en la oficina que ya había dejado, evidenciando una cadena de decisiones improvisadas que terminan por dejar a la dependencia en el desorden. Hoy, una vez más, el funcionario queda fuera de la nómina de gobierno, sin un cargo claro y con una estela de incertidumbre administrativa.
Ante este nuevo vacío, se informó que de manera provisional quedará al frente del Registro Civil en Orizaba Heder Abdiel Tecamachaltzi González, quien asumirá la responsabilidad únicamente por un periodo estimado de una o dos semanas. Una solución temporal que no resuelve el fondo del problema y confirma la falta de conducción institucional.
La inestabilidad ocurre en el peor momento posible. En Orizaba, los niveles de educación básica -preescolar, primaria y secundaria- atraviesan el periodo de preinscripciones para el ciclo escolar 2026-2027, del 3 al 13 de febrero, lo que incrementa de manera considerable la solicitud de actas de nacimiento certificadas, documento indispensable para miles de familias.
El ir y venir de funcionarios afecta derechos básicos como educación e identidad jurídica. El caso de Alan Osorio Falcón muestra cómo la falta de seriedad en nombramientos y procesos traslada el costo del desorden gubernamental a la ciudadanía.
