

De la redacción
El Buen Tono
El receptor de los Patriots, Mack Hollins, volvió a robar miradas en el Super Bowl LX, pero esta vez de manera más impactante. Hollins llegó al estadio descalzo y esposado de pies y manos, al estilo de un preso, vistiendo un traje guinda con la leyenda “Rango 13” en el dorsal, y portando una playera negra con detalles amarillos.
Su llegada desató todo tipo de especulaciones en redes sociales: algunos interpretaron el atuendo como una crítica al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE), otros lo vieron como una protesta contra el maltrato racial hacia la comunidad negra, e incluso hubo quienes lo relacionaron con un homenaje a Hannibal Lecter, el icónico personaje de ficción.
Esta no es la primera vez que Hollins sorprende con sus elecciones de vestuario. Antes ha aparecido en estadios con traje de baño en pleno frío o caracterizado como Pedro Picapiedra, consolidando su fama de irreverente y provocador en el mundo deportivo.
