

Ciudad de México. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó este lunes que los envíos de petróleo desde México a Cuba se encuentran detenidos temporalmente, mientras el gobierno federal analiza vías para poder reanudarlos sin desencadenar represalias de Estados Unidos, que ha amenazado con imponer aranceles a los países que suministren petróleo a la isla caribeña.
Durante su conferencia matutina desde Palacio Nacional, la mandataria explicó que la suspensión de los envíos de crudo y productos refinados se da en un contexto de presión diplomática y económica, y que México busca formas de apoyar a Cuba sin poner en riesgo sus relaciones comerciales ni enfrentar sanciones.
Los envíos mexicanos se habían convertido en un componente clave del suministro de combustible a Cuba luego de que, en diciembre pasado, el bloqueo energético impuesto por Estados Unidos interrumpiera las exportaciones de petróleo venezolano hacia la isla. Ante esa situación, México se volvió uno de los mayores proveedores de combustible para Cuba.
Sheinbaum dejó claro que la decisión de frenar los envíos fue adoptada por Pemex y el gobierno mexicano como una acción soberana, y no necesariamente como una concesión directa a las presiones externas, aunque el diálogo con Estados Unidos ha sido parte del proceso para evitar sanciones económicas severas.
Pese a la pausa en los envíos de petróleo, México ha continuado brindando ayuda humanitaria a Cuba. El pasado fin de semana zarpó desde el puerto de Veracruz un convoy con más de 800 toneladas de víveres destinados a la población civil de la isla, en respuesta a la crisis energética y de abastecimiento que vive el país caribeño.
La administración mexicana ha señalado que trabaja con canales diplomáticos para encontrar mecanismos que permitan restablecer el suministro de combustible a Cuba de forma segura, sin afectar las relaciones binacionales ni exponerse a sanciones económicas.
Cuba enfrenta actualmente una grave escasez de combustible, lo que ha generado cortes de electricidad, largos tiempos de espera para abastecer vehículos y desafíos logísticos en sectores como transporte y producción, una situación que el gobierno cubano ha calificado de crítica.
