JavaScript must be enabled in order for you to see "WP Copy Data Protect" effect. However, it seems JavaScript is either disabled or not supported by your browser. To see full result of "WP Copy Data Protector", enable JavaScript by changing your browser options, then try again.
PUBLICIDAD
publicidad
PUBLICIDAD

Sandra González 

El Buen Tono 

Región.- La exclusión de las personas con discapacidad en Orizaba no es un hecho aislado ni una omisión menor: es una práctica sistemática que refleja la falta de voluntad política del Ayuntamiento para cumplir con la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad.

A pesar de que la legislación federal establece de manera clara que la inclusión no es una concesión, sino una obligación legal, en Orizaba persisten barreras físicas, de movilidad, comunicación y trato institucional que marginan a este sector de la población y lo dejan fuera del diseño urbano y de la toma de decisiones públicas.

Leonardo Javier Gutiérrez Tamayo, presidente de la Asociación de Invidentes y Débiles Visuales, señaló que el municipio incumple principios fundamentales establecidos en el Artículo 5 de la ley, como la igualdad, la no discriminación, la accesibilidad universal y el respeto a la dignidad humana, los cuales no están sujetos a interpretación discrecional por parte de los gobiernos locales.

La falta de rampas funcionales, señalización táctil, semáforos auditivos y atención adecuada en oficinas públicas convierte a la ciudad en un entorno hostil para las personas con discapacidad. 

Esta ausencia de infraestructura no sólo limita la movilidad, sino que constituye una violación directa a sus derechos humanos. La legislación es clara al señalar que las personas con discapacidad tienen derecho a una vida independiente, participación social efectiva, acceso a la salud, educación inclusiva, empleo en condiciones equitativas y programas de desarrollo social. En el ámbito municipal, la responsabilidad es directa e ineludible.

Sin embargo, en Orizaba la inclusión se reduce a discursos, actos simbólicos y fechas conmemorativas, mientras en la práctica se mantiene una política urbana excluyente que refuerza la marginación y la discriminación institucional.

La omisión del ayuntamiento no sólo perpetúa el rezago, sino que normaliza la exclusión como forma de gobierno, dejando claro que para la administración municipal la accesibilidad sigue siendo una simulación y no una prioridad.

CANAL OFICIAL PUBLICIDAD

close