

Sandra González
El Buen Tono
Orizaba.- En medio de un contexto marcado por la inseguridad, la violencia y escenarios sociales cada vez más adversos, el obispo de la Diócesis de Orizaba, Eduardo Cervantes Merino, llamó a los fieles a asumir la fe como un compromiso activo y visible en la vida cotidiana, durante la misa del mediodía celebrada en la catedral de San Miguel Arcángel, con motivo del V Domingo del Tiempo Ordinario.
Desde el púlpito, el prelado recordó que la fe no puede permanecer oculta ni ser pasiva frente a la realidad que atraviesa la sociedad. Subrayó que “la luz está hecha para orientar y alimentar”, y que, como el Evangelio lo enseña, “cuando se enciende una vela no se esconde”.
Destacó que la luz viene del encuentro con Cristo y se alimenta en los sacramentos, la oración y el diálogo. Alentó: “Ánimo, porque la luz que tienes es fruto de ese encuentro”. Relacionó el mensaje evangélico con la necesidad de reparar vínculos rotos, señalando que todos podemos ser luz para otros. Retomando la metáfora de “la luz y la sal”, invitó a “darle sabor a la vida” con acciones que siembren alegría y esperanza.
El obispo advirtió que la desintegración moral, la deshumanización y las expresiones del mal sólo pueden enfrentarse desde una fe coherente. “Encender una vela cuando la oscuridad nos envuelve” -dijo- implica asumir que “la fe es un estilo de vida” y no un acto aislado.
Finalmente, se informó que del 9 al 13 de febrero los sacerdotes de la diócesis participarán en sus ejercicios espirituales, e invitaron a los fieles a llevar a las parroquias la palma bendita del año pasado, para ser quemada y utilizada en la elaboración de la ceniza del próximo Miércoles de Ceniza.
