

De la redacción
El Buen Tono
Ciudad de México.- La reforma para reducir la jornada laboral en México volvió a encender el debate en el Senado, donde legisladores del bloque mayoritario defendieron el dictamen como el inicio de una “primavera laboral de la 4T”, mientras que la oposición calificó la propuesta como una medida incompleta, con tintes electorales y posibles efectos negativos para la economía.
La iniciativa plantea alcanzar de manera gradual la jornada de 40 horas semanales hasta el año 2030. Además, propone aumentar el límite de horas extras de nueve a 12 y establece que su pago será del 100 por ciento adicional, pudiendo llegar hasta el 200 por ciento cuando se rebasen los topes permitidos por la ley.
Durante la discusión, la senadora del Partido del Trabajo, Geovanna Bañuelos, sostuvo que la reducción de la jornada no es un privilegio, sino un derecho largamente postergado para millones de trabajadores. Afirmó que esta medida busca garantizar una vida digna y mejores condiciones laborales.
Señaló que durante décadas la clase trabajadora ha sostenido el desarrollo del país con su esfuerzo diario, generando la riqueza que mantiene en pie la economía nacional.
En contraste, el senador del PAN, Marko Cortés, advirtió que la reforma presidencial está mal ejecutada y podría provocar un efecto “indeseable”, como el incremento de la informalidad laboral. Recordó que el gobierno federal pactó con el sector empresarial la aplicación gradual de las 40 horas hasta 2030 y criticó que no se contemplen estímulos fiscales para micro y pequeñas empresas.
También cuestionó que, pese a contar con mayoría legislativa, el oficialismo no adelante la entrada en vigor, lo que, dijo, retrasa los beneficios para los trabajadores. Añadió que las empresas enfrentarán mayores costos, ya sea pagando más horas extras o contratando personal adicional.
Por su parte, la senadora del PRI, Carolina Viggiano, acusó que la reforma no atiende realmente las demandas del sector obrero y forma parte de una estrategia electoral rumbo a los próximos comicios.
El dictamen continúa generando posturas encontradas, en medio de un debate que enfrenta la promesa de mejores condiciones laborales con las preocupaciones económicas del sector productivo.
