

De la redacción
El Buen Tono
Íker Fimbres volvió a levantar la mano en el momento más importante. El juvenil de Rayados apareció con personalidad y olfato goleador para abrir el camino del triunfo y sellar el pase de Monterrey a la siguiente ronda de la Concacaf Champions Cup.
Con apenas 33 minutos en el reloj, Fimbres rompió la tensión del encuentro al mandar la pelota al fondo de las redes tras una jugada que terminó fortuitamente en sus pies. Sin titubeos, definió como veterano y encaminó a su equipo en una noche donde el brillo colectivo volvió a ser limitado.
Su conexión con Sergio Canales fue uno de los puntos más claros del partido. Ambos se entendieron casi sin mirarse, moviendo el balón con naturalidad y dándole pausa a un Monterrey que por momentos luce dubitativo, lejos del dominio que se espera de su plantilla.
El conjunto regiomontano terminó imponiéndose 2-0 ante un Xelajú combativo, que jugó con intensidad y orgullo pese a la diferencia de planteles. El 3-1 global reflejó una serie más cerrada de lo previsto, con los guatemaltecos empujando hasta el final.
Canales volvió a ser el arquitecto del medio campo, mientras que Fimbres se consolidó como la sorpresa agradable. En contraste, Anthony Martial continúa sin pesar en el ataque. El francés, con pasado europeo, sigue sin convertirse en el referente que marque diferencias en el área.
Ya en la recta final, Lucas Ocampos amplió la ventaja desde el punto penal al minuto 83, asegurando un triunfo práctico más que espectacular.
Monterrey avanzó, pero sin convencer del todo. Ahora podría cruzarse con Cruz Azul en la siguiente fase, siempre que los capitalinos confirmen su ventaja ante Vancouver. Antes, los Rayados recibirán a León en la Liga MX, con la presión de dejar atrás la irregularidad y empezar a comportarse como el gigante que prometen ser.
