

Alejandro Aguilar
El Buen Tono
Córdoba.- El área de Comercio del ayuntamiento que debe administrar La Isla carece de padrones, licencias y expedientes; los comerciantes dentro de ese zoco operan en el abandono. El mercado La Isla, creado hace más de una década para concentrar a vendedores ambulantes retirados del centro histórico, opera en la más absoluta orfandad administrativa.
La Coordinación de Fomento Económico del ayuntamiento no posee registro alguno de los comerciantes que ya fueron instalados en ese espacio.
Mediante el oficio JC/009/2026, el encargado de despacho del área, José Francisco Campos Meza, respondió a una solicitud de información, folio 950546126000106, que la Unidad de Transparencia le turnó el 19 de enero.
La petición era elemental: el padrón de comerciantes de La Isla, las licencias vigentes, los criterios de inclusión y las solicitudes de registro. La respuesta de la autoridad fue idéntica para cada punto: “Se informa que dentro de los archivos que corresponden a la entrega recepción de la administración pasada tanto físicos como digitales de esta área administrativa, se realizó una búsqueda minuciosa y exhaustiva; no existe dicha información”.
El oficio es claro: “No se aplican criterios ya que no se cuenta con la información”. El mercado La Isla no es sólo un problema de ventas, es un territorio sin registro, expedientes ni licencias. Los comerciantes reubicados existen para efectos viales y estéticos, pero son invisibles para la autoridad en términos de orden, derechos u obligaciones.
En el oficio UT/COR/73/2026 la respuesta del área de Comercio se da en medio de la excusa y la complicidad: “la administración pasada no dejó archivos”.
El argumento de la “entrega recepción deficiente” se ha convertido en un comodín administrativo que permite no rendir cuentas y, simultáneamente, operar con total discrecionalidad.
No hay padrón, luego no hay forma de verificar quién debe estar, quién ingresó después, quién dejó de pagar o quién traspasó un local. El mercado es, en los hechos, una concesión sin concesionario.
