

De la redacción
El Buen Tono
Fortín.- Tianguistas señalan que el desorden en los alrededores de los mercados y el uso del bulevar como estacionamiento fueron tolerados durante el gobierno de Gerardo Rosales Victoria; dan voto de confianza a Alfonso Piccolo Marín para regularizar la situación.
El ambulantaje fuera de control en las inmediaciones de los tianguis y la ocupación del bulevar como estacionamiento improvisado se mantienen como una problemática vigente que se gestó en la administración de Gerardo Rosales Victoria, periodo en el que se permitió la expansión del comercio informal sin un esquema efectivo de regulación. La falta de ordenamiento derivó en invasión de banquetas, reducción de carriles y afectaciones directas a la movilidad urbana.
Actualmente, vendedores semifijos continúan instalándose en zonas no autorizadas, mientras automovilistas utilizan el bulevar como zona de aparcamiento, generando congestionamientos y riesgos para peatones.
Comerciantes establecidos han advertido que la permisividad institucional de la pasada gestión propició una competencia desigual y un crecimiento desmedido de puestos, sin supervisión constante ni aplicación de reglamentos municipales.
Frente a este escenario, tianguistas organizados expresaron que otorgarán el beneficio de la duda a la administración encabezada por Alfonso Piccolo Marín, con la expectativa de que se implementen operativos, se delimiten espacios y se restablezca el orden en las áreas comerciales. La regularización del comercio en vía pública y la recuperación del bulevar como vialidad funcional se perfilan como tareas pendientes que la actual autoridad deberá atender para revertir un problema que sigue impactando la dinámica urbana.
