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De la redacción
El Buen Tono

La esquiadora brasileña Bruna Moura volvió a demostrar que su historia está marcada por la fortaleza y la perseverancia. El pasado 12 de febrero, fue una de las atletas que recibieron y abrazaron a Regina Martínez, primera mexicana en competir oficialmente en la prueba de 10 km de cross country, al cruzar la meta en una jornada que quedó grabada por el compañerismo y la emoción.

Detrás de ese gesto solidario se encuentra una trayectoria marcada por pruebas extremas. En 2022, Moura había logrado clasificar a los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing 2022 Winter Olympics, pero apenas un día después de confirmar su cupo contrajo COVID-19. La cuarentena obligatoria de 10 días le impidió entrenar adecuadamente y puso en riesgo su debut olímpico.

Cuando finalmente pudo salir del aislamiento y se trasladaba desde los Alpes de Baviera hacia Múnich, sufrió un accidente automovilístico que cambió su vida. El impacto le provocó ocho fracturas y lesiones en pulmones, abdomen y hombros. El conductor perdió la vida en el choque. Moura sobrevivió, pero su participación en Beijing 2022 quedó cancelada.

Lejos de rendirse, enfrentó 18 meses de fisioterapia y apoyo psicológico para superar el trauma físico y emocional. En 2023 regresó a la competencia durante el Campeonato Mundial de Esquí Nórdico en Planica, Eslovenia, aun con dolor persistente en el pie, demostrando su determinación.

Cuando planeaba retomar con fuerza en 2024, contrajo toxoplasmosis, enfermedad que le provocó pérdida parcial de visión y la obligó a perderse la temporada 2023-2024. A ello se sumó la muerte de un amigo cercano, un golpe emocional más en un proceso ya complejo. Su regreso oficial se concretó en noviembre de 2024, más de un año y medio después del accidente.

Desde entonces, compite de forma constante en circuitos europeos y participó en el Campeonato Mundial de 2025 en Trondheim, Noruega. Bajo la guía de su entrenadora, la biatleta olímpica letona Baiba Bendika, adoptó el consejo que se convirtió en su mantra: confiar en el proceso.

Ahora, su mirada está fija en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026 Winter Olympics. Para Moura, esta cita representa redención y la oportunidad de cumplir el sueño que en 2022 quedó inconcluso. Las pruebas de esquí de fondo se disputarán a escasos 90 kilómetros del lugar donde casi pierde la vida, lo que añade un significado aún más profundo a su participación.

“Pekín 2022 es un sueño amargo, ¡Cortina 2026 es nuestra!”, escribió en sus redes sociales, reflejando la pasión con la que busca representar a Brasil.

Cada paso que da sobre la nieve italiana simboliza más que una competencia: es el triunfo frente a la adversidad y la confirmación de que la determinación puede transformar la tragedia en inspiración.

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